Pasillos del Poder
César Augusto Vázquez Chagoya
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18 de OCTUBRE de 2009
¿ACABARÁN LOS RETENES CRIMINALES?
Teníamos un amigo de Minatitlán con quien convivimos mucho cuando estudiábamos en Xalapa. Es una “charada” platicar con él y conocer su fobia a los uniformados, sea de la agrupación que sean. Íbamos caminando por la calle Enríquez y se cambiaba de acera para no pasar al lado de los policías que cuidaban lo que hoy es el banco Santander.
Pero el asunto es que no sólo se cambiaba de acera. Se ponía pálido, le sudaban las manos. Un día caminando sobre una acera de Xalapeños Ilustres, en sentido contrario venía también caminando un policía y le apostamos mil pesos que si no se quitaba, ganaba. No resistió y se cambió de acera. Nuestro amigo no era delincuente y menos buscaba líos con la justicia, pero su fobia era y es manifiesta.
Lo anterior viene a colación por el anuncio del Secretario de Marina y Armada de México, Mariano Francisco Saynez Mendoza, que prohíbe a los marinos de disparar a civiles que logren evadir retenes. Esta medida, publicada en el Diario Oficial de la Federación, es un verdadero avance a los derechos humanos de los mexicanos.
Esta orden, que no incluye a los del Ejército Mexicano va a salvar muchas vidas de civiles. Verdaderas masacres de familias en manos de la fuerzas armadas sólo por pasarse un reten, donde han muerto hasta niños y aunque son enjuiciados los responsables, nadie revisa sus procedimientos en instalar un retén y los motivos que puede tener un civil en pasarse un reten andando desarmados, sin traer drogas, incluso acompañados de su familia.
Nosotros solamente hemos visto un retén militar bien puesto, que prevé cualquier situación hasta de fuga, disparos hacia las fuerzas armadas, etc. Para empezar tienen señalamientos antes de dos kilómetros de que hay un retén militar. Al acercarse, hay vibradores. Por un lado mandan los camiones de carga que pasan por los rayos X; las camionetas y carros se alinean, y al azar pasan el llamado “perro electrónico” que detecta drogas y armas. A los ciudadanos no se les revisa ni se les hace bajarse de sus automotores, a menos que el “perro electrónico” detecte algo raro.
Como distintivo, a lo lejos se ve una especie de globo aerostático que tenemos entendido sirve como un sistema de rayos X a distancia, situado precisamente sobre el asentamiento.
En este retén, ubicado en Acayucan, tienen previsto las fugas y disparos. En los dos extremos del retén –a casi 200 metros de este– hay de cada lado una Hummer artillada, y por si las dudas, están listas patrullas de la Policía Federal división Caminos por si hay una persecución. En este retén, no se ha sabido de incidentes con los civiles. El trato de los militares a los ciudadanos es de primera y en verdad uno agradece el servicio de seguridad.
Un retén mal colocado da lugar a todo: muchos ciudadanos no ven bien y van platicando. La falta de señalamientos hace sin querer que se pasen un retén y ahí va la ola de balas por una distracción. Hay civiles y más jóvenes que vienen alcoholizados y se les hace fácil hacer una travesura que puede resultar fatal. Otros tienen la fobia como mi amigo. Unos traen drogas para consumo personal y se espantan, pero está comprobado que un retén bien instalado evita todas las hipótesis de las conductas de los choferes o integrantes de un vehículo de civiles ante un puesto de revisión militar.
Los pasos publicados en el Diario Oficial por la Secretaría de Marina son cinco para el uso de la fuerza: presencia persuasiva, que es la logística aplicada por los elementos del Ejército en su retén de Acayucan, que en verdad no se ve a lo que se enfrenta uno ante el gran aparato militar bien montado: habría que estar loco para enfrentarlos; persuasión verbal, que es hablar con los ocupantes de vehículo de no hacer una tontería; reducción física de movimientos, es decir, que no puedan echarse de reversa o avanzar con el vehículo; la utilización de la fuerza no letal, que se aplica al no quererse bajar para una revisión son bajados por la fuerza sin disparar; y la utilización de la fuerza letal, cuando es obvio que los integrantes del vehículo exhiben armas de fuego o disparan.
Ojalá y el gran ejemplo de la Armada de México sea imitado por los altos mandos del Ejército Mexicano.


