CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.
12 de febrero de 2026.
Día 33 de 365, la aventura continúa…
Serie: UN DÍA COMO HOY.
11 de febrero de 1905.
HACIENDA EL POTRERO AMANECE CON NUEVO DUEÑO.
Durante el mes de enero del presente año, conocimos la historia del Ingenio El Potrero, su primera zafra, su ferrocarril Decauville, los aromas que se mezclaban en el ambiente y los detalles de una industria que comenzaba a florecer.
También conocimos que su antecedente directo no fue otro que la legendaria Hacienda El Potrero.
Pero surgía una pregunta inevitable:
¿Cómo llegó aquella hacienda histórica a manos de la National Mexican Sugar Refining Company?
La historia se remonta al antiguo trapiche de hacer panela, construido en el área del Potrero de la Hacienda de Segura por su propio dueño, don José Segura de Ceballos, a su fallecimiento, la propiedad pasó a manos de su esposa, doña Gertrudis Saga de Brugueiro, y posteriormente a su hijo.
En 1845, la hacienda fue vendida a don Ignacio Amor, este, a su vez, la transfirió a los hermanos Escandón, los mismos que obtuvieron la concesión para construir el ferrocarril de Veracruz a México.
Después, pasó a manos de Rafael Martínez de la Torre y Carlos Talavera, ellos la vendieron a Carlos Sisniega.
Más tarde, fue adquirida por Esteban Infanzón y Tomás Mazón, tiempo después, Tomás Mazón compró la parte de su socio, quedando como único propietario, posteriormente, la vendió a las hermanas Beatriz e Isabel Acasuso, quienes finalmente la traspasaron a Alfredo B. Adams, el 23 de mayo de 1904.
Así, entre ventas, traspasos y escrituras, la hacienda fue recorriendo manos, generaciones y destinos.
Hasta ese momento, la Hacienda El Potrero era una empresa sólida y de gran calidad, producía azúcar blanca mediante el método de purga, y para la zafra de 1905 se tenía un estimado de molienda de 150 mil toneladas de caña de azúcar.
Era un emporio en pleno funcionamiento.
Un orgullo agrícola e industrial de la región.
Pero no todo era “dulce”.
El 11 de febrero de 1905, el Notario Público Manuel Montiel dio fe de un acto que cambiaría para siempre el rumbo de la hacienda.
El día anterior, el 11 de febrero , los señores Alfredo B. Adams y su esposa, Carolina G. Adams, cedieron los derechos de la Hacienda El Potrero a la Mexican National Sugar Refining Company, administrada localmente por C. F. Nichols
A partir de ese momento, la empresa se hacía responsable del pago de tres hipotecas:
La primera, al Banco Internacional Hipotecario de México.
La segunda, a los herederos de Tomás Mazón.
La tercera, a los vendedores.
Con una firma, se cerraba un ciclo, con una escritura, se abría una nueva era.
El destino le tenía preparada su última zafra a la histórica hacienda.
La Mexican National Sugar Refining Company era una empresa visionaria, ya era propietaria del Ingenio Santa Fe, en Tlacotalpan, y llegaba con un proyecto ambicioso: construir un gran ingenio azucarero con tecnología de punta para su tiempo.
El plan contemplaba:
Un moderno ingenio con la primera refinería.
El fin de la antigua “casa de purga”, sustituida por grandes tachos industriales.
Una fábrica de alcohol.
Una planta generadora de electricidad.
Y la construcción de una represa en el cauce del río Atoyac.
No se trataba solo de producir azúcar, se trataba de transformar toda una región.
Así terminó la vida de una gran hacienda.
Una hacienda que durante más de 230 años dio sustento, empleo, identidad y esperanza a generaciones enteras.
Su historia no murió, se transformó.
De sus muros, de sus campos y de su esfuerzo, nació el gran emporio azucarero que marcaría el destino de El Potrero.
Con esto queda demostrado, a través del cuerpo de la Escritura Pública, que el antecedente del Ingenio El Potrero fue la Hacienda El Potrero.
La historia está escrita.
Recopilador: Nazario Guadalupe Cebada Morales



