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***Dejando desolación y personas fallecidas, la tormenta tropical número 11 en esta región norveracruzana.

Información y fotografías de Bernabé Vallejo Olvera

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PAPANTLA, VER.- Sigue latente para muchas familias, las horas de intranquilidad tras 22 años de aquel 5 de Octubre de 1999, cuando iniciaron las fuertes lluvias por el paso de la tormenta tropical número 11 en esta región norveracruzana.

Dónde la peor tragedia natural, que se tenga memoria, debido al gran número de personas fallecidas y desaparecidas aún siguen vigentes en esta región.

Ocasionadas por las intensas lluvias, que fueron dejadas por espacio de treinta y seis horas en forma consecutiva por el paso de la Tormenta Tropical Número Once, que dejó en solo unos cuantos días, la lluvia anual, dejando a su paso destrucción y desolación.

La noche del 4 y madrugada del 5 de octubre de 1999, ha sido la más larga de la vida en muchas familias, que aún recuerdan aquellos aciagos días en los municipios de Papantla, Espinal, Gutiérrez Zamora, Poza Rica, Cazones, Álamo, Tecolutla y Nautla, Colipa, Vega de Alatorre y Emilio Carranza pues en la oscuridad pasaron horas de terror, al percatarse qué
el agua ingresaba a sus casas y arrasaba con todo a su paso.

Los testimonios de los afectados de aquel entonces, evocan, que los ríos empezaron a desbordarse por la tarde y en algunos casos a partir de las 8 o 9 de la noche, tenían el agua en el interior de sus casas y sus patios junto con sus parcelas, totalmente anegadas.

El mes de Octubre, en varios casos; significa luto, la tragedia, significa recordar qué de la noche a la mañana, lo perdieron todo y es que todavía tienen vivo el recuerdo; sufrido hace 22 años, cuando la corriente del agua arrasó con sus casas, animales, sus familiares, incluso con ellos mismos, en el caso de aquellos que sobrevivieron a la furia de la naturaleza.

En este municipio, desde el primer momento, se vieron palpables las afectaciones al inundarse la calle Olivo donde el agua inundó comercios, viviendas y automóviles poniendo en riesgo a sus pobladores, de igual forma; horas más tarde, empezó a llegar información sobre la situación, que se venía presentando en colonias y comunidades.
Lamentables fueron las pérdidas humanas en esta cabecera y poblaciones aledañas pero esto nunca menguo el esfuerzo de ciudadanos, autoridades municipales, grupos voluntarios y religiosos.

La gran lección, que nos dejaron las inundaciones de Octubre de 1999 fue la solidaridad en las horas más oscuras por parte de una mano amiga y una palabra de aliento; siendo la mejor herencia para las nuevas generaciones.

El profundo agradecimiento por parte de la población, sin lugar a duda al personal de Secretaria de la Defensa Nacional, MARINA-ARMADA DE MÉXICO, Transporte Aéreo del Gobierno del Estado, Gobiernos de los Estados de Colima, Nuevo León, Tamaulipas, Ciudad de México y Tamaulipas.

Protección Civil, Tránsito del Estado, preventivos municipales y estatales, grupos sociales, religiosos y voluntarios, ayuntamientos municipales; quienes fueron parte fundamental en apoyar a lograr superar esta tragedia.

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