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Representan más del 70 por ciento del personal que da clases en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Paradójicamente son los peor pagados. Entre ellos se llaman “el precariato de la UNAM”. Son los profesores de asignatura de la máxima casa de estudios del país.

Por Sugeyry Romina Gándara

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Ciudad de México, 3 de octubre (SinEmbargo).- En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hay una desigualdad y brecha salarial marcada entre los diferentes docentes de esta institución. Mientras que los profesores de asignatura ganan entre mil 700 pesos o poco más de 4 mil pesos; otros maestros, los de tiempo completo, reciben remuneraciones de más 20, 30 o 50 mil pesos, y en algunos casos; la élite, por encima de los 100 mil pesos.

Las denuncias y señalamientos en contra de científicos, investigadores, académicos y exfuncionarios del Conacyt que integraban el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT), quienes presuntamente desde ese organismo autorizaron un millonario financiamiento, han puesto en la mesa de debate a la academia y la investigación de México.

Derroche de recursos, la ostentación de sueldos, la desigualdad y los grupos de élite que provocan “mafias”, son algunas de las prácticas que ponen ahora al gremio en la mira pública. Y la Máxima casa de Estudios no es la excepción. Ahí dentro hay una crisis de desigualdad y precariedad en la mayoría de su base docente: los profesores de asignatura.

La brecha salarial entre profesores de asignatura y académicos investigadores o de carrera en la UNAM no es una novedad, pues la diferencia en los sueldos se ha registrado desde hace décadas, pero no fue hasta que en marzo pasado —con el paro de 21 escuelas y facultades de la UNAM por la falta de pago la falta de pago a más de un centenar de profesores— las denuncias de la precariedad comenzaron a visibilizarse y tomar fuerza.

La UNAM cuenta con al menos 41 mil 542 personas que componen su personal académico, de las cuales, al menos el 74 por ciento tienen un salario que no alcanza ni para comer, destaca el “Reporte de investigación especial 135. El poder adquisitivo del salario de las profesoras y los profesores en la UNAM. 2001-2021″, realizado por el Centro de Análisis Multidisciplinario de la propia UNAM.

Los profesores Alfonso Bravo Olivares, maestro de la Facultad de Estudios Superiores Aragón (FES Aragón), la doctora Elisa Godínez Pérez, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; los académicos Israel García Solares y el investigador Carlos Guerrero de la Facultad de Economía, han expuesto que, no sólo se trata de una precarización a los profesores de asignatura, sino que existe un trato abismalmente desigual entre unos maestros y otros.

“Es indigno e inmoral lo que ocurre en la UNAM”, denunció en entrevista con SinEmbargo, Alfonso Bravo.

De acuerdo con los testimonios de los profesores entrevistados, además la división entre los profesores es marcadamente clasista:

“Todos los profesores de asignatura tenemos esta condición a la que yo le llamo ‘el precariado’, quienes sostenemos una parte importante del sistema académico, que tiene que ver con la docencia; luego sigue la clase turista, luego la bussines clase y la first class”, compartió la doctora Elisa Godínez.

Foto: Cuartoscuro

ASIGNATURA VS CARRERA

Un profesor con asignatura gana por hora ya que no tienen un contrato definitivo y varía su nivel de contratación. A un catedrático se le puede asignar una o más clases y cada una implica regularmente, cuatro horas a la semana.

De acuerdo con el profesor Alfredo Bravo hay dos tipos de profesor de asignatura: nivel A, son profesores “ordinario de asignatura” y el Nivel B, el que tienen la definitividad, para la cual, se requiere participar en un examen de oposición; sin embargo, el hecho de ser definitivo no modifica tu nivel de ingresos.

El promedio salarial de los profesores de asignatura, según indicó Alfonso Bravo, en promedio son poco más de 4 mil pesos al mes, es decir, que trabajan, sin considerar estímulos, al menos 36 horas al mes, lo que representaría 9 horas a la semana, es decir, tres grupos o asignaturas.

El catedrático de tiempo completo, en tanto, está contratado para dar —en teoría— al menos 40 horas de clase al mes, pero en los hechos y en la práctica no imparten esas 40 horas, aseguró Alfonso.

“La mayor parte de los profesores de tiempo completo da uno o dos grupos y el resto de tiempo lo justifica diciendo que realiza tareas de investigación. En la mayor parte de las ocasiones, al menos en las FES Aragón eso no existe, sí hay escuelas de la UNAM en donde la investigación es mucho mayor”, platicó el profesor.

Un maestro de asignatura gana aproximadamente 101.56 por hora de clase, sin contar estímulos, es decir, que por cuatro horas a la semana gana poco más de 400 pesos por asignatura (al menos 1 mil 600 al mes), de acuerdo con Bravo Olivares.

El contrato colectivo de trabajo del AAPAUNAM consultado en la página de transparencia de la UNAM, detalla que un profesor de asignatura gana 420 pesos hora/semana en el nivel A, y 477 nivel B.

De acuerdo con el Tabulador de sueldos de personal catedrático de la UNAM (2021-2013), un profesor de tiempo completo, que debería de cubrir 40 horas, gana al mes sin estímulos: Nivel A, 16 mil 062 pesos; Nivel B, 18 mil 070 y Nivel C 20 mil 32 .

Si se toma en cuenta el tabulador, los profesores de tiempo completo ( A, B y C) ganan por hora 401, 450 y 508 pesos, respectivamente. Si se compara el ingreso por hora y sin tomar en cuenta los estímulos, de facto los profesores de carrera ganan al menos entre tres a cuatro veces más.

No obstante, a pesar de la desigualdad, los profesores de asignatura son los que llevan la mayor carga académica.

PEPESIG VS PRIDE
A pesar de que ya existe una diferencia en el pago de los profesores de asignatura y de tiempo completo, la brecha se extiende y dispara frente a los estímulos que se entregan a los académicos, los cuales, no son iguales para los de asignatura que para los de tiempo completo.

Los esquemas de estímulos son diferentes para los profesores de asignatura y de tiempo completo: el Programa de Estímulos a la Productividad y al Rendimiento del Personal Académico de Asignatura (PEPASIG) y el Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo (PRIDE), y cada uno aporta diferentes retribuciones.

Los estímulos PEPASIG a los de asignatura varían de acuerdo a la cantidad de horas/clase que los profesores tengan a la semana. En el contrato colectivo de trabajo de la APAUNAM, obtenido a través de la página de trasparencia de la UNAM, especifica que los profesores de asignatura que tengan 10 horas/semana/mes o más recibirán un complemento de $9.30 por cada hora/semana/mes que impartan. Pero además de éste el profesor tiene otros estímulos como al desempeño, vales despensa.

Además, aunque los maestros de asignatura cuentan con el PEPASIG, no es tan sencillo acceder al programa por que deben de tener continuidad en el tiempo de trabajo, es decir, dependen de la cantidad de horas que han impartido, pero eso es difícil porque tienen variaciones en su contratación “es decir a veces les asignan clases un semestre sí, y al otro no”.

En tanto que el PRIDE, programa de estímulos para los profesores de tiempo completo, consiste en multiplicar a los maestros su salario entre un 50 por ciento a los que son nivel A; 70 por ciento a nivel C y 95 por ciento para el nivel C. En tanto que el nivel D, que son los profesores eméritos, a ellos se les multiplica en 115 por ciento

Alfonso Bravo destacó que mientras un profesor de asignatura ganaría al mes (ya con estímulos) casi 5 mil pesos —trabajando las 40 horas—, el profesor de tiempo completo estaría recibiendo mensualmente alrededor de 30 mil pesos aproximados y cerca de 59 mil pesos al mes en nivel C.

Israel García Solares, quien ha investigado sobre el tema, ha documentado que el PRIDE, al cual sólo pueden acceder los profesores de tiempo completo, es 17 veces mayor que su equivalente (PEPASIG).

Por otra parte, según detalló García Solares, desde el 2000 al 2019, el PRIDE ha tenido un incremento real de 55 por ciento, en tanto que el PEPASIG solo subió un 5 por ciento.

Una de las medidas más aceptadas para representar la desigualdad es el índice de Gini; un valor cercano a cero representa una desigualdad nula (todos los recursos se encuentran equitativamente distribuidos), y un valor cercano a 1 representa una desigualdad total

Para tratar de dimensionar la desigualdad en la UNAM, el profesor investigador de la Facultad de Economía, Carlos Guerrero de Lizardi, quien ha sido asesor en la CEPAL, realizó una estimación de cual sería coeficiente de Gini, la medida económica (entre 0 y 1) más utilizada para calcular la desigualdad de ingresos en esta casa de estudios.

El coeficiente de Gini para la UNAM, de acuerdo con el cálculo Doctor Guerrero basado en los salarios hora-semana-mes, es de 0.65, lo que significaría que, si la casa de los Pumas fuera un país, sería el más desigual del mundo.

“Hay un abuso. Se está pagando a iguales desigualmente. Las horas frente a grupo son las que se pagan. Hoy la realidad es que más de 70 por ciento de las horas/semana en la UNAM las desquita un profesor de asignatura, y a ese profesor se le paga distinto la hora/semana que al profesor titular. No podemos tratar a iguales desigualmente. Es un argumento puramente económico”, expresó Guerrero de Lizardi, en un foro realizado en marzo pasado.

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