Inicio de 8 columnas «Diles que no sufrí”, pidió Alma antes de ser intubada en hospital...

«Diles que no sufrí”, pidió Alma antes de ser intubada en hospital de Coatza

615
Patrocinadores

 

Coatzacoalcos, Ver.- «No te arrepientas de nada, no llores, todo pasa por algo», dijo Alma a su hijo Arandú dos horas antes de que los doctores la indujeran a coma para poder intubarla. 

Alma Delia Torres González es una de los cuatro trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que falleció esta semana a causa del virus SARS Cov2. Probablemente se contagió en cumplimiento de su labor, como asistente clínica en el Hospital General de Zona 36 de Coatzacoalcos, donde pasó sus últimos minutos de vida.

«Siempre la recuerdo con una sonrisa, de hecho, ella siempre andaba sonriendo en la casa y en el trabajo, siempre aconsejaba a las personas y en mi caso fue una de mis inspiraciones para que yo quisiera ser enfermero», comparte Arandú González Torres, hijo mayor de Alma, quien falleció la noche del 7 de mayo.

SONRIENTE Y PROTECTORA DE SUS TRES HIJOS

Alma deja tres hijos varones, entre ellos Arandú, quien la describe como una mujer alegre, sonriente y a quien siempre le gustaba platicar de sus hijos en cualquier lugar que se encontraba.

«Ella tenía una particular voz en la que parecía que le gritaba a todo el mundo, pero no era así, nosotros que la conocemos desde que nacimos sabemos que era su forma de hablar», expresa su hijo.

Asegura que la mujer de 46 años siempre veló por él y sus dos hermanos; aun pese a la ruptura de su matrimonio siempre estuvieron en primer lugar sus hijos, que después de dos días de cremarla no dan crédito a su partida.

«Todo va a salir bien primero Dios, esa era su frase y siempre nos repetía eso y nos quedó grabado», dice Arandú, quien es enfermero del IMSS de Coatzacoalcos y asegura que se lo debe a sus consejos, pláticas de madre a hijo y al amor con el que los educó.

ALMA DELIA DABA LA PRIMERA ATENCIÓN A PACIENTES CON COVID 

Alma Delia se desempeñaba como asistente clínico en el HGZ 36, donde recibía las tarjetas de los pacientes que tenían cita programada o de los familiares que entraban por urgencia, donde quizá orientó a algún portador del virus SARS-CoV-2 y la contagió.

Su hijo cuenta que hace tres semanas ella regresó con molestias a su hogar tras cumplir su turno en el hospital, presentaba temperatura y dolores ligeros en el cuerpo, por lo que fue puesta en cuarentena y se aisló. La salud de Alma empeoró desde el 5 de mayo.

«Esa noche me habló mi hermano y me dijo ´mama está muy mal, no puede respirar´ y como ella sufría de asmas pues la nebulizaron, pero aun así no reaccionaba», relató Arandú.

A la par comenzó el dolor de huesos y pulmones, Alma se daba valor y pedía que no la llevaran al hospital, pues temía a que la internaran o que se pusiera peor, pero los síntomas se hicieron cada vez más fuertes.

Arandú tomó las llaves de su carro y se dirigió al domicilio de su madre para tratar de darle primeros auxilios con sus conocimientos como enfermero.

Al llegar, se percató de que la salud de su madre era delicada y la llevó al hospital del IMSS. Al conducir, Alma Delia le pidió a su hijo que le pusiera las canciones de su artista favorita: Alejandra Guzmán, pues aseguraba que la relajaba.

«Le puse todo un álbum con canciones de Alejandra Guzmán y aunque ya no tenía fuerzas para cantar movía la cabeza en señal de que disfrutaba las canciones y eso me reconfortaba en el viaje», detalló.

«Le aplicaron la prueba del covid-19 el 6 de mayo y después la internaron en el Modulo de Enfermedades Respiratorias, donde permaneció todo el miércoles (6 de mayo) y al día siguiente la subieron a un área que nosotros conocemos como UCI (Unidad de Cuidados Intensivos)».

Para ese entonces Alma Delia comenzaba a perder la voz y después de la prueba aplicada empeoró.

«Desde la mañana del jueves (7 de mayo) los doctores me decían que ya la iban a intubar porque ya se complicaba su respiración y pues como yo estaba de turno me lo consultaron por ser su familiar directo», mencionó.

Arandú se vio obligado a combinar la atención de sus pacientes y recibir informes de su madre, pues sus hermanos fueron puestos en cuarentena luego de que se aplicará la prueba del coronavirus a Alma Delia.

LA NOTICIA QUE ARANDÚ NO QUERÍA RECIBIR

El 7 de mayo Arandú recibió una llamada de su jefa, quien le avisó que el asma de su madre se complicaba y ya no podía respirar, además le advirtió que debía prepararse para lo peor.

«Yo hablé con la jefa y le pedí que me dejaran entrar con mi mamá porque ella tenía miedo de que la intubaran sola, y pues me ayudaron con el procedimiento adecuado y con el equipo necesario. Entré a las 18:00 horas del jueves para apoyarla».

«La abrace hasta que se durmió, antes me dijo que le dijera a sus papás y a mis hermanos que no sufrió mientras estaba internada». Dos horas después Alma Delia fue declarada muerta.

«Agradezco a Dios que tuve la oportunidad de despedirme de mi madre con el traje especial como en otros días me dieron la opción de verla».

CUATRO TRABAJADORES DE LA SALUD EN COATZACOALCOS HAN MUERTO POR COVID 

Alma Delia se suma a lista de trabajadores de la salud que mueren durante la contingencia sanitaria por el coronavirus en el puerto de Coatzacoalcos,

El 5 de mayo falleció José A. P., reconocido médico cirujano, recién jubilado del IMSS, del cual no se han confirmado los resultados de la prueba del SARS-CoV2. Un día después fue la enfermera Andrea, caso confirmado de coronavirus.

Ese mismo día, pero en la mañana, fue Daniel un joven de 25 años egresado de la Universidad Veracruzana (UV) que se desempeñaba como enfermero.

«Si vieras los mensajes que recibo de todas las personas que me dicen ánimo y que debo estar orgulloso de una mujer que ayudó a más de uno. Me dicen que cuando le platicaban sus problemas ella en lugar de juzgarlos siempre los abrazaba, fueron muchos mensajes de este tipo», expresa Arandú con una sonrisa.

UN 10 DE MAYO A LADO DE LAS CENIZAS DE SU MADRE

El 8 de mayo los restos de Alma fueron cremados y entregados a la familia en una caja que resguardan en un altar junto a su retrato, colocado por los padres de una de las mejores asistentes clínicas, a decir de sus compañeros que externaron sus condolencias en redes sociales.

Un Cristo crucificado, un rosario, una veladora protegen la imagen de Alma Delia. Debajo de la fotografía dos arreglos florales puestos por sus hijos.

«Es el primer 10 de mayo sin mi mamá, pero hay muchas cosas detrás de ella que me sorprenden demasiado y creo que con eso me quedo; con la madre amorosa y fuerte, con la heroína que no cedió a la enfermedad hasta el último minuto de su vida», dice orgulloso Arandú.

PUBLICIDAD
error: Contenido protegido