***Han pasado 6 años desde que se los llevaron elementos de la SSP

Atoyac, Ver.- Seis años después de la desaparición de 20 personas en el municipio de Atoyac, las familias siguen esperando el regreso de sus seres queridos.

Fue aquel 2 de agosto de 2013 cuando, al caer la noche, cuando un grupo de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, la cual comandaba Arturo Bermúdez Zurita ingresó al poblado de Potrero Nuevo para comenzar un operativo barredora.

El miedo los ha orillado a guardar silencio, aunque, el silencio que más les duele es el que les provoca la ausencia de aquel hijo, padre, madre, hermano y primo.

La mujer de unos 60 años no pierde la esperanza de algún día volver a encontrarse con su hijo, el cual ese agosto de 2013 salía del trabajo y pasó a un bar de la localidad a tomarse una cerveza, y fue capturado por los uniformados.

La Procuraduría General de la República (PGR) sigue sin atraer el caso, a pesar de que hay elementos en los que se vincula al Estado en la desaparición forzada.

De las 20 víctimas de desaparición, sólo una persona ha sido declarada como “ausente” por el Juzgado Segundo de Primera Instancia. Se trata de José Osorio Flores, quien era empleado de la línea de Autobuses Unidos (AU) y el día de su desaparición tenía el día libre, por lo que invitó a uno de sus amigos, Domingo García Morales, a convivir en su domicilio, ubicado en la calle Independencia de la colonia Guadalupe de la Villa Miguel Alemán, del cual ambos fueron sacados a la fuerza por hombres con vestimenta oficial de la SSP.

De acuerdo con el expediente número 8488/2016/V del Juzgado Segundo de Primera Instancia, se concedió la declaración de ausencia por desaparición, luego que se confirmara la misma según el procedimiento y haciendo cumplir el Artículo 604 el Código Civil del Estado de Veracruz.

Margarito Martínez Peña de 18 años y su hermano Juan Carlos de 14 años, todas las tardes salían a jugar futbol al campo deportivo.

La tarde del 2 de agosto no fue la excepción. Eran las 17:30 horas cuando caminaban por el lugar conocido como El Cedro cuando fueron interceptados por un grupo de policías encapuchados, después de una revisión sin justificación, ambos fueron subidos a una de las patrullas; esa fue la última vez que los vieron.

Blanca Paula Gutiérrez Torres de 46 años y María Isabel Mirón Gutiérrez de 26 años, madre e hija, esperaban el camión de pasaje para llegar a la ciudad de Córdoba donde harían algunas compras para la casa, cuando fueron sorprendidas por el convoy de uniformados que hacía el operativo.

Solamente un mando está preso acusado de delitos de Lesa Humanidad, aunque su aprehensión es por violación sexual a un menor de edad, al que tenía detenido en Los Tuxtlas, Capitan Alfonso Centeno Pérez, quien estaba al frente del grupo de SSP en la zona Ruta Colonial, perteneciente a  «Los Fieles», grupo de misiones secretas en esos meses.