REFLEXIÓN MATUTINA.
Tetraheroica Veracruz, el 7 de septiembre del 2009.
En la sala de la señorial residencia de la Colonia Condesa se encontraba reunida la familia, que, atentamente escuchaba las palabras del tanatológo, quien les anunciaba que el paciente había entrado en su fase terminal y que en menos de un cuarto de hora, su paso a otra dimensión, era inevitable.
VIVIR CON DIGNIDAD, DESPEDIRSE CON HUMILDAD.
POR: Edwin Corona y Cepeda.
Dedicado al Lic. Alejandro Butanda.
El abogado, ataviado con su austero traje negro, y que permanecía sentado al fondo del salón junto a una culebrina del siglo XVII sintió, al escuchar la noticia, que una furtiva lágrima rodaba, inconsciente, por la mejilla de su tosco y cyranesco rostro. Tenía que despedir al amigo, que por más de veinte años, se reunía, viernes a viernes por la tarde, para plantear serias cuestión cuestiones filosóficas dentro del cerrado círculo de la orden de la fraternidad.
Solicitó el permiso, que de inmediato le fue concedido por los familiares, para asistir en sus últimos minutos al moribundo.
Subió lentamente, como meditando en cada uno de ellos, los simbólicos escalones que conducían a la planta alta, donde en la penumbra de su alcoba, yacía, postrado en el lecho del dolor, el cuerpo inerte del anciano.
Cuando este vio penetrar al abogado a su recámara y tomar plaza junto a él, un brillo chispeante se desprendió, como una luz brillante de sus azules ojos. Era la luz, que también solicitaba Voltaire al fallecer: la luz del entendimiento, de la razón, de los iluminados. El abogado se sentó en la silla que para las visitas, la familia había colocado ex – profeso.
El abogado, – deformación profesional – regó la vista por todo el aposento y descubrió sobre la mesilla de noche, junto a un montón de medicamentos, una Biblia abierta, que marcaba, con un círculo rojo el salmo 133 correspondiente al Canto Gradual del Rey David. Al verla, no pudo escapar a su mente una serie de recuerdos, ya que, precisamente con la advocación de ese salmo había nacido la fraterna amistad que les unía.
El anciano del lecho, con la mirada parecía decirle que esperaba sus palabras. El abogado abrió, lentamente el portafolio que le acompañaba, extrajo una grabadora y pregunto al anciano si quería escuchar la grabación.
El enfermo, con una voz apenas audible, asintió.
El abogado accionó el botón de encendido que hacia correr la cinta de la grabadora, en donde se escuchó el siguiente mensaje:
Mi Señor:
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los pobres.
Si me das fortuna no me quites la razón.
Si me das éxito no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame a ver siempre, la otra cara de la moneda.
Y no me dejes culpar a los demás, por no pensar como yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame a perdonar que es signo de la grandeza, y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme.
Al terminar esta grabación, que contiene la sabiduría del Mahatma Gandhi, el anciano se quedo mirando, con sus ojos azul claro, fijamente al techo.
El abogado comprendió que el anciano había abandonado su espacio físico y se trasladaba al Eterno Oriente.
Con mano firme, pero suave, Raúl Fournier Trujillo, amigo entrañable de Luis Bolland Carrere cerró los ojos de este, cruzó sus manos sobre el pecho y del buró cercano, recogió una pequeña y blanca “calaca” de cartón, obsequio de Diego Rivera al occiso, que, posteriormente colocó en el centro del ara donde él y Luis, acostumbraban dialogar en la búsqueda de la verdad.
Y hago mía la frase de Alejandro Butanda quién dice que Luis Bolland en los últimos 15 minutos de su vida supo morir con esa dignidad de los momentos de profundo dolor y despedirse con humildad.
Descanse en paz.
El 1 de julio del 2005, escribí en connotada revista del mundo marino el siguiente artículo, que cobra actualidad en su vigencia, pues en más de cuatro años, NADA SE HA AVANZADO, a pesar de intervenciones de expertos y especialistas sobre:
LA MARINA MERCANTE MEXICANA.
POR: Edwin Corona y Cepeda.
Instructor Internacional de Buceo.
Complicado, torpe y absurdo es el caso del individuo que siendo productor cuando quiere llevar sus productos al mercado necesita pagar para que otro se los transporte. Pero si este caso es grave, tratándose de los hombres, más grave y desastroso se manifiesta refiriéndonos al concierto de las naciones.
México, esta, desde las últimas décadas del Siglo XX y lo que va del actual, total y absolutamente incapacitado para competir con los demás países, porque no supimos aprovechar la oportunidad que se nos presentó al término de la Segunda Guerra Mundial en que estaban desaparecidas o desarticuladas las comunicaciones marítimas y suspendidas las rutas comerciales y porque, ahora, simple y sencillamente carecemos de los medios para transportar los pocos productos que producimos a los mercados internacionales, porque nuestros gobernantes, JAMÄS, pero JAMÁS se preocuparon por tener una Marina Mercante digna y eficiente, porque sus empleados oficiales solo se obsesionaron por cobrar su sueldo y su pensión, porque sus obreros sindicalizados se prestaron al juego del soborno, el robo y la corrupción, porque sus tripulaciones solapaban el contrabando y el alijo. Tal vez en la exposición de estos hechos, en este valemadrismo, encontraremos la explicación, no solo de la desaparición de nuestros buques mercantes, sino de gran parte de nuestro estancamiento económico y social.
No es solo el hecho de nuestra incapacidad congénita para construir barcos, ni la falta de promoción y regulación de concesiones de navegación y cabotaje, sino que a esta deficiencia innata, ejemplificada en Veracruz donde se utiliza una de las 4 atarazanas que quedan en el mundo para bailar danzón, le debemos agregar la proximidad de un vecino cuya pujanza ha ocupado todo, ha invadido todo: mares, puertos, naciones y continentes.
En el centro de esta agobiadora circunferencia de hierro, de este candado metálico, de este centro asfixiante y herméticamente cerrado, se encuentran los puertos mexicanos del Golfo y del Pacífico Basta con ver un mapa para darnos cuenta de ese yugo imaginario que no podemos romper pero que nos ata, nos ahoga, nos asfixia sin que nuestro Gobierno pueda impedir esta impotencia, esta desesperación, esta agonía.
La mayoría de nuestros marinos mercantes se contratan en una verdadera esclavitud intelectual y económica, dentro de una sumisión y una conformidad que desespera. Nuestros gobernantes han admitido y aún aceptado, torpes, ciegos y suicidas esta situación que nos veja, nos ahoga y nos paraliza, sin que los propios marinos mexicanos y sus representantes sociales hayan hecho cosa alguna tendiente a la salvación de nuestra Marina Mercante. Y si lo han hecho, su voz se ha perdido en el vacío o han sido tratados de orates, protagónicos, grilleros e ignorantes. Ninguno de los Tratados de Libre Comercio suscritos contribuye a la salvación de nuestra marina mercante, a nuestra liberación económica y laboral, a favorecer la propia vida de mexicanos y mexicanas y a salvaguardar la identidad nacional.
La táctica aplicable es la de vencer al extranjero en el exterior donde es poderoso, mientras que con una legislación nacionalista y adecuada se eliminen las acciones subalternas interiores con las que, con el beneplácito y aplauso de malos gobernantes y peores mexicanos, se han apoderado de todo el engranaje comercial y de la vida económica de la República Mexicana. Nosotros, los mexicanos, nuestros legisladores y los marinos mercantes, lo hemos permitido.
Los mexicanos tenemos ahora, LA OBLIGACIÓN de emprender LA RECONQUISTA DE NUESTRO PROPIO TERRITORIO, del que. paulatina, lenta e inexorablemente hemos sido despojados. Nos hemos convertido en braceros o indocumentados en nuestra propia tierra. Y todavía si logramos mejores perspectivas de vida emigrando al extranjero, NOS SOLICITAN EL VOTO. ¡Vaya cinismo!
“Educad bien a vuestros marinos mercantes porque nosotros los necesitamos” dijeron últimamente los acaparadores navales yankis al Gobierno Mexicano. Y el Gobierno Mexicano, humildemente acata la orden, manteniendo escuelas donde formamos marinos de exportación sin que les cueste a ellos, Y tenemos que cedérselos por una mísera paga, mientras aquí no tenemos un solo barco mercante que les dé trabajo. Es visible ese estado miserable, de verdaderos parias que en su patria misma han encontrado los marinos mercantes y el pescador mexicano y ya es tiempo de rebelarse contra tan funesta situación; con trabajo y eficiencia, paro exigiendo protección y estímulo a nuestra Marina Mercante, con la adquisición de buques y concesiones por parte del Gobierno en el sentido de favorecer y preferir a los mexicanos, de fijarles estímulos fiscales y contribuciones justas, de beneficiar la compra de unidades navales adecuadas, de fijar tarifas convenientes al transporte marítimo y fluvial y al consumo de lo que se produce y vende, así como al cabotaje. Solo con leyes justas, de verdadera protección a la productividad nacional y al estricto sentido social, será posible rescatar nuestra Marina Mercante Nacional. Sin soslayar el inevitable proceso de globalización, debemos conservar nuestro sentido nacionalista, nuestros antiguos usos, costumbres y tradiciones. Solo eso nos salvará de la crisis de valores cívicos que nuestro país contempla. Este estado de cosas que nos veja, nos oprime y nos amenaza no puede convertirse en permanente. No lo podemos, ni debemos, tolerar.
La defensa debe ser económica y marítima, pero ante todo científica, científica en su táctica, científica en su estrategia, científica en su organización, científica en su jurisprudencia, científica en su aplicación.. Con la aprobación del artículo 32 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se vislumbró una era de progreso nacional que era esperada desde hacia tiempo por todos los contingentes marítimos del país como marinos y marineros, armadores navieros, pescadores y prestadores de servicios náuticos turísticos, estibadores, obreros portuarios, embarcadores y demás elementos que viven ampliamente conectados con la mar. La incapacidad de aprovechar estas circunstancias favorables es manifiesta. Somos como la Selección Nacional de Futbol… por poquito y les ganamos.
FELICITACIÓN.
A nuestro distinguido amigo Antonio Armenta Nuñez con motivo de su “taicinco” aniversario de haber llegado al mundo, por lo que fue festejado con una comida al estilo cubano en la Terraza Escénica a la que acudieron familiares y amigos, políticos, instructores de buceo mexicanos y ecuatorianos, masones, compañeros y profesores de su escuela y colados.
Que celebre otros mas diciendo SALUD.
COMENTARIO.
Amigos del Parque Zamora.- Les enviamos un afectuoso saludo y les felicitamos por su Declaratoria Ciudadana de Patrimonio Histórico del Parque Zamora.- Vecinos de la Villa de Coyoacán.
INVITACIÓN.
El H. Ayuntamiento de Veracruz invita a la conferencia que sustentará en el Museo de la Ciudad el viernes 11 de septiembre a las 18:00 hs., el Ing. Luis Martínez Wolf con el tema “Orígenes de la Marina de Guerra Nacional”.
¡QUE TENGAN UN BUEN DÍA!
El correo es: edwin_coronaII@hotmail.com
El teléfono es 01 (229) 932 – 71- 30.
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