REFLEXIÓN MATUTINA.
Tetraheroica Veracruz, el 15 de agosto del 2009.
Apenas caí al agua y había descendido un par de metros, cuando la vi.
La reconocí por su color gris acero, su pragmática mandíbula y sus afilados colmillos. El sonido del chasqueo de sus dientes, pese a la densidad del agua era perfectamente audible. Era una enorme barracuda de más de tres metros de largo. Estaba a tiro y la fuerza de la corriente me empujaba irremisiblemente hacia ella. Apunte la pistola submarina y disparé. El tiro fue perfecto. El tremendo animal se estremeció al impacto de la flecha en su cerebro y cuando me apresuraba a rematarlo a puñaladas, me llevé el susto de la vida en mi primer encuentro con
LOS TIBURONES DE ISLA MUJERES.
POR: Edwin Corona y Cepeda.
Instructor Internacional de Buceo
Clave CMAS M3 MEX 001.
El destartalado transbordar que salía de Puerto Morelos me dejó en el no menos destartalado muelle de la pequeña isla, que por aquel entonces carecía de pavimentación y no observé algún hotel cercano. Pronto se haría de noche, así que mi primera tarea era la de buscar alojamiento. En eso estaba, cuando mi vista reparó en un dibujo de la bandera internacional de buceo pintada claramente en la fachada de una casa donde un rótulo anunciaba Escuela de Buceo “El Cañón”.
Cargando a la espalda mi inseparable bi botella y a un costado la maleta con el equipo de buceo, sudando la gota gorda con el infernal calor, me acerqué a indagar quien era el propietario de tan providencial negocio y como hacer para efectuar una salida exploratoria en el mar caribeño. El “changarro” estaba cerrado. Ni un alma a la vista y solo un chamaco panzudo y chamagoso que me miraba sonriente. ¿A quien busca?, preguntó.
Al dueño, respondí. Ah, a Emilio. Esta en la presidencia municipal.
Y hacia allá me dirigí. Y resulta que Emilio Magaña, el buzo, el propietario de “El Cañón” era, ni más ni menos que el Presidente Municipal de Isla Mujeres.
Claro esta que por esa época Isla Mujeres era muy distinta a lo que ahora se conoce y promueve. Era un poblado de pescadores, de faca y anzuelo, de contrabando de whisky y casimir inglés, de pleno y primitivo sabor insular, toda de terracería, ni una sola calle pavimentada, escasa iluminación proporcionada por una planta de luz accionada por petróleo que suspendía sus labores a las 10 de la noche para reanudarlas a las 4 de la mañana en que se iniciaba la actividad pesquera. Y de agua dulce, nada, ni una gota. Toda era salobre y años después, cuando el hermano de Emilio, conocido como “El Chilero” fue también Alcalde, ocurrió la visita del Presidente Luis Echeverria, quién, abrumado por el calor, solicitó un vaso del preciado líquido y aunque se lo tomó, ordenó que se instalara la tubería submarina que actualmente surte de agua potable “bebestible” a Isla Mujeres.
Llegue al palacio municipal, donde un tipo moreno, alto, flaco y membrudo, camisa a cuadros, pelo chino y con toda la facha de pescador estaba de pie. Le pregunté por el Señor Alcalde: Ah – dijo con sencillez- Ese soy yo.
Así conocí a Emilio Magaña, quién junto con sus hermanos han sido promotores de la modernización de Isla Mujeres. Tras la correspondiente presentación le expliqué mi deseo, a lo que contestó: Mira Nazi, te quedas a dormir en la tienda y mañana temprano vamos a recoger langosta y a bucear. Y así fue. A las cinco de la mañana me despertó e iniciamos la salida en su pequeño barco pesquero.
Enfilamos rumbo Norte y tras una media hora de navegación, nos encontramos, junto con otros barcos que también iniciaban la tarea de recoger las nasas (trampas) donde se atrapa la langosta. Estas son de forma redonda, con una entrada cónica, elaboradas de alambrón y de un tamaño suficiente que permite la entrada, más no la salida del preciado crustáceo. La ubicación en superficie se señala por medio de una boya suspendida de un cordel que va a la trampa que descansa en la profundidad. Sirve de carnada o cebo el cuero de cerdo que se utiliza para la elaboración del “chicharrón”, aunque tampoco es despreciable el uso de piel de pescado o trozos del mismo que se atan a alguno de los barrotes de alambre de la trampa.
Apenas despuntó el sol cuando, con la ayuda de la fisga iniciamos la labor de recolección de las nasas. Eran casi un centenar y tras más de dos horas de faena, para sorpresa y desilusión nuestra y de la tripulación, no había caído ni una sola langosta.
Emilio, que iba al timón me dijo: Hay que sacar siquiera lo de la gasolina, así que vamos a hacer lo siguiente: tú te tiras y te hundes, te dejas llevar por la corriente que aquí pega muy fuerte y yo te sigo por donde salgan tus burbujas. A ver que matas. Así lo convenimos y me preparé para hacerlo.
Me enfundé en un blanco pantalón de manta, que por aquel entonces y por escasez de material rodante, era mi sustituto del pantalón del traje de buceo, até el cuchillo a la pierna, coloque mis tanques a la espalda, el regulador en la boca y la pistola preparada para el disparo. Y así me lancé al agua. Arriba, Emilio, con su avezada vista de marino seguiría mis burbujas en la superficie del mar para no perderme. Nada de banderitas, ni boyas de localización en superficie. Al puro valor mexicano.
Apenas caí, ví la enorme barracuda y le disparé. El tiro fue mortal. Permanecía, prácticamente inmóvil y suspendida de la línea que aseguraba la flecha del arpón. Eche mano del cuchillo para rematarla, cuando … de pronto… por arriba de mi cabeza surgió la sombra de un animal enorme, que en ese singular momento me pareció del tamaño de una locomotora.
Debe de haber sido una tintorera, también de singular tamaño, pues de un solo bocado se llevó la mitad de la enorme barracuda. Ver tal acción y salir como tiro a la superficie fue prácticamente instantáneo. Todavía no me explico como fue, que de un solo brinco llegue a la cubierta del pesquero, dond caí de bruces. Pero el susto no terminó allí. No. Mi traje de buceo, que como ya lo comenté, era un pantalón de manta blanca. ¡ Estaba rojo de sangre!. ¡En la torre – pensé – voy a quedar como pirata. Con una pata de palo!. Afortunadamente la sangre era de la mitad que quedaba de la barracuda a la que Emilio miraba con ojos de experto. Regresemos- dijo- con esto alcanza pa´ pagar la gasolina y los muchachos. Y así fue.
La Sierra Nevada es un macizo montañoso de origen volcánico que se extiende por más de 100 kilómetros de norte a sur y conforma el gran alineamiento de relieve continuó en que los pasos entre sus valles son difíciles por encontrarse a grandes alturas. Forman parte de este complejo las cumbres de alta montaña del Tláloc, el Telapón, el Papayo, el Tecamac y la Malinche. Todas son montañas jóvenes de tipo alpino y de este macizo montañoso destaca la impresionante presencia del Popocatépetl y
LA IZTACCÍHUATL.
POR: Edwin Corona y Cepeda.
Conocida también como “La Mujer Blanca” o “La Mujer Dormida”, esta montaña cuya formación geológica se supone anterior a la del Popocatépetl, conforma, conjuntamente con este, una de las más bellas leyendas relativas a la formación de los volcanes del Valle de México y uno de los más visitados y emocionantes paseos de los alpinistas mexicanos.
Se localiza a unos 70 kilómetros de la Ciudad de México, al norte del Popocatépetl en el punto geométrico marcado por las coordenadas 98° 37´ de Latitud Norte y 19° 11´ de Longitud Oeste. Tiene una extensión aproximada de 7 kilómetros y alrededor de 6 de ellos están cubiertos de perennes nieves.
Su peculiar forma, a la que debe su nombre, se origina por las tres alturas que la caracterizan: la cabeza con 5,146 metros de altura sobre el nivel medio del mar, el pecho con 5,286 y los pies con 4,740. Uno de sus principales atractivos lo constituyen los Thalwegs, nombre con el que se designa a los escurrideros de agua que se forman por el deshielo de sus cumbres y a los que, en lenguaje alpino, se les identifica como ventisqueros.
Entre lo que es el pecho y los pies del volcán se forma una notable depresión conocida con el nombre de “Los Glaciares Orientales”, cuyos puentes y grutas de hielo tapizadas no solo por columnas, sino por estalactitas de gran tamaño y color azul verdoso amenazan con desaparecer por los efectos del fenómeno climático conocido como “calentamiento global”, cuyo efecto se puede constar con la desaparición del llamado “Ventisquero de Tlalmanalco” que se situaba entre la cabeza y el pecho.
La falda occidental es la de más belleza y donde se encuentra la vegetación característica de la alta montaña: oyamel, encino y pinos, así como enormes peñascos cubiertos de líquenes y flores de diferentes especies y tonos, siendo de destacar la llamada Flor del Iztaccíhuatl o Flor de Mayo (Ciriccium novalis) que florece a más de 3,000 metros, debiendo aclarar que la última denominación no se debe al mes materno y magisterial, sino a Carlos Mayo, destacado miembro de la Sección de Montañismo del Club España, quien fue el primero en fotografiarla.
La vereda más usual, que parte de San Rafael, conduce al montañista hasta dos enormes rocas en forma de aguja a las que se denomina como “Los Centinelas” y desde donde se obtiene la mejor vista del volcán.
Nada mejor, al termino de la alpina jornada, cuando cansados, sedientos y hambrientos recurrimos a la visita gastronómica de cualquiera de los restoranes tipo alemán que circundan la zona de los volcanes en Popo Park o ya “de perdiz” a degustar las ricas naranjas “heladas” y fundidas con la famosa crema de Chalco.
Y si la visita a estos rumbos es por el mes de diciembre, no se olvide de traer a sus niños y sobrinos, cortar un pino, llevarlo a casa y adornarlo con motivos navideños.
GLOSARIO DE TÉRMINOS NÁUTICOS.
NOTA.- Aunque eran términos usuales y de uso en las embarcaciones de los siglos XVI a XIX, algunos ya son obsoletos, pero su significado es determinante en la interpretación de los partes de combate o reportes de naufragios de esa época. Se acepta el envió de rectificaciones y/o adiciones.
POR: Edwin Corona y Cepeda
Instructor Internacional de buceo
Clave CMAS M3 MEX 001
M.-
MANTELETE.- Escudo de protección de la artillería, colocado sobre todo en las cañoneras (Siglo XIX a la actualidad) que generalmente protege a la pieza principal colocada a proa.
MAR DE FONDO.- Olas producidas por un viento que no sopla en la zona.
MAREJADA.- Estado de la mar con olas de gran altura.
MAREJADILLA.- Estado de la mar con olas de poca altura.
MARICANGALLA.- Vela de ventura o ala de la Cangreja.
MAYOR.- Palo principal situado, por lo general, en el centro del barco.
MESA DE DERROTA.- Mesa firme a cubierta, generalmente provista de cajones, en la que se guardaban y colocaba las cartas náuticas, sobre las que se efectuaban los trazos y cálculos de la ruta, marcas de situación. Por lo regular estaba situada a crujía, hacia popa y cercana al timonel o piloto.
MESA DE GUARNICIÓN.- Tablones unidos por sus cantos y al costado para sujetar diversos cabos, principalmente los obenques.
MESANA.- Palo a popa del mayor.
MILLA MARINA.- Medida náutica equivalente a 1,852 metros.
MODA DE MADRID.- Denominación común dado al mecanismo de ignición de pistolas, arcabuces y mosquetes mediante la chispa de encndido ocasionado por el pedernal y la yesca en el sistema de llave de patilla o español modernizado.
MOSQUETE.- Arma de fuego larga, más potente que el arcabuz. Aunque su conformación cambia con el paso de los tiempos para convertirse en el fusil hasta fines del Siglo XVIII se le sigue dando esta denominación.
(Continuara)
COMENTARIOS.
Protocolización.- Relativo a la medalla “Benito Juárez” de la SMGE, te comentó que durante la gestión del Lic. Ojeda Paullada, para evitar su proliferación, se adicionó a los estatutos que cualquier medalla otorgada sin la aprobación de la Comisión se consideraba como invalidada y se puede solicitar su reclamo. Tal inciso se registró notarialmente.- Sabino Manuel Bastidas Y.
Al cesto de la basura.- ¿Qué sucede con nuestras peticiones de la remodelación del Parque Zamora?: Acaso brincan del escritorio burocrático al bote de la basura.- Amigos del Parque Zamora.- Bertha Lara F
Al Señor Fernando.- La raíz etimológica náhuatl de Chalchicomula corresponde a “Siete Arenales”.- Silverio Pérez.
ÚLTIMA HORA.
INFORMACIÓN DE HUGO MORALES ALEJO.
¡AGUAS! Ahí viene el Obispo de Córdoba en su Pat Finder arrollando gente como junior del Campestre.
¡QUE TENGAN UN BUEN DÍA!
El correo es: edwin_coronaII@hotmail.com
El teléfono es 01 (229) 932 – 71- 30.
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