Pasillos del Poder
César Augusto Vázquez Chagoya
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22 de OCTUBRE de 2009
CAE LA CREDIBILIDAD DE DUARTE
La política es una profesión dura. No solamente hay que ser muy disciplinado, sino que uno debe pensar los pasos hacia donde se camina. Cuenta mucho en la política la seriedad de la conducta, el respeto a los demás, ser cuidadosos en dar opiniones, no alardear, no ser prepotente, y cuando se asigna una misión ésta debe ser cumplida con profesionalismo.
Las horas de trabajo en la política son interminables. Cuando no se sabe algo, se debe uno rodearse de los mejores del ramo. El que tome la política con frivolidad y una manera de hacerse rico, rápidamente no prevalecerá en el medio. La frivolidad es una de las mayores causas para que un aprendiz de político naufrague. Hemos sido testigos de los que toman a la política con la filosofía de “ahí se va”, y caen al precipicio.
Para ser político se debe tener como tesoro la credibilidad ante sus superiores y su honradez. Muchos de esos atributos buenos de los políticos, los tiene Javier Duarte de Ochoa, a lo que agregaríamos su humildad, inteligencia, preparación y ganas de hacer las cosas bien, pero no sabemos porqué se rodeó de jóvenes y viejos de la política frívolos que no sólo propiciaron decisiones equivocadas, sino que lo más grave, es que este 20 de octubre perdió su credibilidad ante los veracruzanos por aprobar junto con sus compañeros legisladores el aumento de impuestos, con el razonamiento “que tenían que ayudar al presidente Calderón a salir de la crisis por su mala administración”.
Los que menos podían aprobar los impuestos para el presupuesto de la federación del 2010, eran los diputados federales priístas jarochos. ¿Por qué? Simple y llanamente, porque encabezados por Javier Duarte, realizaron reuniones por todo el estado hablando de las bondades de la bursatilizacion y la inquebrantable voluntad de que no se aprobarían más impuestos: “No dejaremos solos al pueblo”, remataban.
Si usted cree que las reuniones de Javier Duarte y Ochoa eran sólo en salones cerrados, se equivoca: eran verdaderos mítines, donde se regalaba de todo. Aprovechaban el tema económico para impulsar la precandidatura de Duarte para la gubernatura del próximo año por el PRI.
Las giras lo hacían por la seguridad que les había funcionado la bursatilizacion en Veracruz y que se daba como un hecho que el impuesto del 2% a la pobreza propuesto por Calderón naciera muerto porque también se quería afectar a los alimentos y medicinas, ya que los priístas –por estatuto– tienen prohibido gravar con cualquier impuesto a estos dos rubros.
Duarte se reunió con casi todos los integrantes del sector económico y sociopolíticos de Veracruz, así mismo encabezó mítines con miles de gente agitando esas banderas. El ex secretario de Finanzas, todos los días desde el tres de mayo, está saliendo en todos los periódicos del estado y en casi todas las columnas políticas dando cuentas de sus actividades, sin tomar en cuenta la publicidad que le dio la bursatilizacion de la tenencia vehicular del estado y los municipios. Fácil un año en los medios de comunicación.
Todavía el dirigente del PRI estatal, Jorge Carvallo Delfín, este lunes 19 de octubre, decía por la mañana que era “fundamental la participación de la diputación veracruzana para evitar el aumento de impuestos”, pero lo único cierto es que el principal negociador –Duarte– para que no subieran los impuestos, andaba en gira en Veracruz todo el fin de semana, diciendo que no se subirían los impuestos y lo peor aún es que se le vio en Xalapa un día antes de la votaciones, entonces quedaba en el aire quién defendía a los veracruzanos de los impuestos de Calderón.
Estaban más preocupados por el circo, pero se olvidaron de organizar la función donde los asistentes éramos todos los veracruzanos.
No hay justificación para que la diputación veracruzana votará a favor de todos los impuestos que quiso “el mal administrador de Calderón” y no se justifique que “no había de otra”; tampoco nos vengan a decir que tenían el peso de la negociación, porque si bien es cierto fueron a la capital de imperio, los jarochos no somos retrasados mentales. Tan mal están, que Duarte se ausenta de la sesión histórica del 20 de octubre en San Lázaro.
Estamos seguros que en ningún estado de la república, los diputados priístas hicieron giras como en Veracruz; simplemente hubieran votado en contra o abstenerse, pero no lo hicieron. Estaban más comprometidos con la población que los otros legisladores priístas.
Mejor hubieran hecho sus giras por el estado diciendo que apoyarían al “mal administrador de Calderón y que no había de otra que votar a favor de los impuestos”, porque el PRI no se acobarda ante la crisis.
A ver si ahora regresan a los lugares donde prometieron que no se aumentarían los impuestos y decirles que por el frío o por amnesia se olvidaron de sus promesas al pueblo de Veracruz. Este error de Duarte, no sabemos hasta dónde le va afectar políticamente, pero por lo pronto le hicieron (por tapar el hoyo de Calderón) un enorme boquete a su credibilidad ante la ciudadanía veracruzana que vota.
Ya de por sí tenía encima la “ojeriza” de los miembros del gabinete fidelista por ser el precandidato favorito del gobernador y miembros de la oposición ya lo tienen en la mira del cañón. Lástima.


