Pasillos del Poder
César Augusto Vázquez Chagoya
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18 de SEPTIEMBRE de 2009
DUARTE NO CELEBRA UN 19 DE SEPTIEMBRE
Ya estaba programado escribir sobre el terremoto de 1985 de la ciudad de México. Después, en este 18 de septiembre en la estación del metro Balderas donde hubo una balacera con dos muertos, 5 heridos y un detenido. El tirador decía: “Que era en nombre de Dios que no era contra el pueblo sino contra el gobierno”. Con lo anterior queríamos cambiar el tema de la columna, aunado también, a la balacera en un desfile en el estado de Hidalgo, que nos indica que las fiestas patrias no fueron del todo blancas.
Pero los últimos hechos en la república no podían borrar a los héroes que murieron y los miles de héroes anónimos que ayudaron a rescatar con vida a miles de personas, incluyendo niños y entre ellos a mi amiga Eleaney Sesma, misanteca que en ese tiempo estudiaba la preparatoria en la capital de la republica.
El preámbulo del terremoto del 19 de septiembre, empezó el 16 de septiembre en la madrugada en Xalapa, después del grito de Independencia dado por el gobernador Agustín Acosta Lagunes.
Hospedados en el hotel Maria Victoria, ubicado atrás del Palacio de Gobierno, empezó a temblar muy fuerte, lo que nos obligo a colocarnos en el marco de la puerta de entrada del cuarto hasta que paso el fenómeno natural.
El día 18 de septiembre por la noche regresamos a Minatitlán. Alquilaba una casa en el mero centro de la ciudad. No había agua potable, pero sí un gran aljibe para llenar el tinaco. Si usted conoce mi pueblo, casi todos los drenajes son viejos y llenos de ratas. En el patio había muchas ratas y nos dispusimos a matarlas con arsénico, que tiene la posibilidades también de secarlas. El cansancio nos hizo dormirnos con la bomba prendida y el aljibe abierto.
Cerca de las 7.30 de la mañana, el golpeteo del agua dentro del aljibe era fuerte. Lo primero que nos llegó a la mente fueron las ratas y salimos corriendo sobre el depósito de agua, que se agitaba de manera asombrosa. Al comprobar que ningún roedor se había caído al deposito de agua nos dispusimos a seguir durmiendo, pero por la mala costumbre prendimos el televisor y ahí empezaba el drama del 19 de septiembre de 1985.
Por un momento los ojos y los oídos fueron la voz del periodista Jacobo Zabludovsky. Después se sumaron periodistas de las radiodifusoras nacionales. Dante Delgado era diputado federal y presidente del PRI estatal; estaba hospedado en el hotel Xalapa y desde ahí lanzó la alerta de buscar al diputado federal por Coatzacoalcos Héctor Sen Flores. Se creía que estaba sepultado en unos de los edificios de la avenida Juárez; nada de eso: Héctor llegó al aeropuerto de Canticas y se presentó a sus actividades normales cuando todos lo creíamos muerto.
Todo era confusión. Muchos veracruzanos perdieron la vida en la capital del país, ya sea porque vivían allá o estaban de paso por su trabajo. Dicen que Sebastián Guzmán Cabrera, líder de la sección 10 de Minatitlán, salió con vida del Hotel Regis, porque corrió con otros de sus compañeros en calzoncillos y se quedaron viendo la tragedia desde La Alameda.
El terremoto, la solidaridad de los mexicanos, hizo que se diera paso a lo que hoy llamamos “Protección Civil”. El pueblo se organizó solo y el presidente Miguel de la Madrid, tardó en reaccionar y eso todavía no se lo quita a 24 años de distancia.
De la tragedia nacieron leyendas: los niños milagrosos encontrados vivos después de estar bajo tierra mas de 15 días. “Los Topos”. La solidaridad del tenor Placido Domingo. No hubo ningún músculo de la solidaridad mexicana de toda la república que no se moviera para la reconstrucción de la Ciudad de México.
Con los días se supo más de los que murieron en el terremoto. Entre ellos Salim Domínguez, empresario de Coatzacoalcos y dedicado a las carreras de lanchas. El diputado federal por Tantoyuca, Antonio Marenco. Javier Duarte Franco, secretario general de la Confederación Nacional Ganadera, padre de Javier Duarte de Ochoa, quien por cierto este día cumple años y no lo celebra.
Hace 24 años, Don Javier, siendo del puerto de Veracruz, trabajaba como segundo de abordo en la poderosa confederación ganadera que varios veracruzanos la han presidido. La familia del ganadero se enteró de la tragedia desayunando: en el Hotel Regis de México, donde se hospedaba Don Javier se quemó y derrumbó. Javier de 12 años, lo esperaba ese día, porque le traía un pastel por su cumpleaños.
Así que para el diputado Javier Duarte no es un día de cumpleaños, sino de honor por la memoria de su padre.
Nuestra solidaridad con los caídos el 19 de septiembre de 1985. Reconocimiento a los miles de héroes anónimos que ayudaron a la reconstrucción de la Ciudad de México.


