Pasillos del Poder
César Augusto Vázquez Chagoya
www.enlaceveracruz212.com.mx
www.veracruzanos.info
www.sotavento-diario.com.mx
cesar@vazquezchagoya.com
vazquezchagoya@prodigy.net.mx
24 de AGOSTO de 2009
PEÑAFIEL PARRA
Este día fue liberado el director de Tránsito del puerto de Veracruz, después que autoridades federales le decretaran un arraigo de casi 80 días por la desaparición del jefe de la aduana del puerto, Francisco Serrano Aramoni, quien fue “levantado” al salir del recinto portuario y todavía no se sabe nada del funcionario federal.
En esos días, casi 30 elementos de Tránsito del Estado fueron arraigados porque según las autoridades federales habían abanderado un supuesto accidente, cuando en verdad se efectuó un secuestro. Sin más se presentaron los soldados en las oficinas de Tránsito para detener a los elementos que habían estado en el turno nocturno. Entre los detenidos estuvo Héctor Peñafiel Parra, el director.
Como dice el presidente Calderón cuando pide que se les demuestre las violaciones de los derechos humanos cometidos por miembros del Ejército con atribuciones meta-constitucionales, queremos saber si los 80 días que pasaron los elementos de Tránsito del puerto de Veracruz, fueron una investigación de la “inteligencia policial”, unas vacaciones forzadas, o la clara violación los derechos humanos de dichos oficiales.
No vayan a decir ahora que estos elementos fueron detenidos por el Ejército por medio de una orden de aprehensión, porque cuando los detuvieron en sus propias oficinas, la prensa fue testigo que sólo los iban seleccionando porque trabajaban de noche. Ya los soldados teniendo los nombres, entonces sí le pidieron el arraigo a un juez federal en un hotel del puerto, y este 24 de agosto, después de 80 días, fueron liberados el director y cuatro elementos más; el resto fue remitido a la ciudad de México.
Si usted busca en el internet, se dará cuenta que tiene tiempo que hay agresiones en contra de los que integran las aduanas del país. Ese día que se llevaban a Francisco Serrano Aramoni, el funcionario iba solo y hasta hace una semana ya les pusieron guardia a los jefes de aduanas; aun así es insuficiente, ya que por las aduanas no sólo pasan drogas, sino todo el contrabando que se distribuye impunemente en todo el país.
En este país se tiene una guerra contra el crimen organizado, pero los soldados –en sus días francos– andan en las cantinas. Vean los retenes en donde los militares se les ve muy confiados, con sus casas de campaña a orillas de carretera.
Todo el aparato gubernamental que tiene trato de una u otra forma con el crimen organizado, empezando con los regidores de los ayuntamientos encargados de las cantinas hasta el presidente de la república, deben estar preparados para todo.
Para las autoridades federales todos son sospechosos, pero en el caso de las aduanas se tardaron demasiado para tomarlas, darles protección a sus funcionarios y para acabarla, ahora los soldados se convierten en recaudadores fiscales. ¿Quién es el responsable de la tardanza en darse cuenta que en las aduanas pasa de todo lo bueno y lo malo?
La respuesta esta en los altos funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La corrupción en las aduanas no son sólo de los celadores: el negocio millonario viene desde hace muchísimo tiempo (es más, desde la Colonia) y hasta ahora se dan cuenta de que las aduanas son el mejor medio para quebrar negocios de mexicanos con el contrabando y el trafico de estupefacientes.
Fue liberado Héctor Peñafiel Parra y cuatro elementos del Tránsito del puerto de Veracruz. ¿Alguien explica por qué los tuvieron arraigados? ¿Les dijeron “ustedes perdonen”? ¿Quién paga las noches negras de la injusticia? ¿Cuánto dinero ha costado a la familia la incertidumbre?
No tiene nombre lo que se hace con los arraigados de todo el país. Los diputados, gobernadores, jueces, callados ante la fuerza avasallante del Ejército. Parece que volvió Victoriano Huerta y no es porque uno desee que se pierda la lucha para el crimen, pero si para combatir a los malosos van a estar desapareciendo, asesinando, golpeando a ciudadanos inocentes, entonces no saben los del poder lo que hacen y la dichosa “guerra” es un fracaso, con un costo político incuantificable. No más ni menos.


