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En la guarida del asesino serial se encontraron indicios que podrían indicar que una repartidora de Uber eats, una hostess y una vendedora habrían sido víctimas de este criminal

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“Fueron como 15″. Las palabras de Andrés Mendoza, el Chivo, dejaron a sus vecinos estupefactos. Mientras las autoridades y testigos intentaban procesar los detalles encontrados en la casa de la calle Margaritas número 22, colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán de Zaragoza (Estado de México), el hombre de 72 años se mostraba despreocupado al admitir cómo asesinó y descuartizó a al menos 30 víctimas.

Pese a que su testimonio oral aún está bajo investigación, en el inmueble donde el hombre presuntamente torturaba y mataba a las mujeres, fue hallada una libreta con al menos 29 nombres de féminas.

Según la declaración del feminicida —a quien sus vecinos describen como un hombre amable, de trato cortés pero que en muchas veces se le veía alcoholizado— en 1991 cometió su primer asesinato a una mujer y la lista aumentó hasta 30.

La última víctima, Reyna González, de 34 años, desapareció el 14 de mayo, cuando supuestamente fue a la vivienda del hombre y nunca volvió. Su esposo fue quien encaminó la investigación policial. El crimen, de acuerdo con las autoridades, habría sido premeditado.

Reyna, madre soltera, trabajaba en una tienda de celulares. A unos cuantos metros de su negocio, las autoridades encontraron partes de su cuerpo. Así se abrió una nueva historia de horror. Los vecinos aseguran que Andrés visitaba seguido a la mujer, por lo que pronto circuló la versión de que el día de su desaparición, Reyna iba a terminar la relación sentimental que sostenía con el criminal. “Él tomó un cuchillo, la mató y luego la destazó”.

En la guarida de Andrés, una construcción en obra gris que aglutinaba todo el horror, los agentes de la fiscalía hallaron las identificaciones de dos mujeres reportadas como desaparecidas. La primera era de Rubicela Gallegos Castillo, una joven de Monterrey (Nuevo Léon), de 32, que trabajaba en Tlalnepantla como repartidora de Uber Eats. De Gallegos no se supo nada desde el 20 de julio de 2019.

La segunda pertenecía a Flor Nínive Vizcaíno Mejía, de 38, madre de dos jóvenes quien desapareció en 2016, en Tejabanes, Tlalnepantla (Edomex). Flor trabajaba como hostess en este municipio. Todavía se desconoce la lista de nombres escritos en la libreta Scribe.

En esa casa también se encontraron videos rotulados con nombres de mujer. Hasta la noche del miércoles las autoridades continuaban con el procedimiento legal para extraer su contenido.

En una de las habitaciones, Andrés tenía una escalera con la que se descendía a un sótano. Ahí estaba una mesa con restos de mujeres desmembrados. También había monederos, pulseras, celulares, collares, dijes, frascos de barniz, estuches de maquillaje y zapatos.

Los detalles conocidos tras la detención de Andrés Mendoza y su pareja han escandalizado a un país donde siguen matando a las mujeres con más saña.

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