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Grupos de mujeres han convocado marchas en toda la región en el Día Internacional contra la Violencia de Género, un mal endémico que se ha cobrado 4.091 vidas en 2020, según datos de la Cepal

México / Buenos Aires / Bogotá / São Paulo – El País 

 

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Un altar maya delante de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala, pancartas con los rostros de las víctimas de feminicidios frente al Congreso argentino, cruces rosas delante del Palacio Nacional de México y marchas y concentraciones convocadas en decenas de ciudades de la región. Las latinoamericanas están saliendo a las calles este jueves, con motivo del día Internacional contra la Violencia de Género, para recordar a las mujeres asesinadas y exigir justicia y que cese la violencia en su contra.

Según un informe recién publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), al menos 4.091 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 26 países de la región en 2020, un dato que representa una caída de 10,6 % respecto a 2019. El asesinato es la máxima expresión de la violencia de género, que sigue estando presente en la vida de millones de mujeres de todas las edades. “No nos cansaremos de visibilizar la violencia que afecta a las mujeres y a las niñas de nuestra región a diario y que repercute en la sociedad en su conjunto, pues constituye un obstáculo para el logro de la igualdad y de un desarrollo y una paz sostenibles”, dijo la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, al presentar el informe.

Por países, Honduras encabeza la trágica lista de feminicidios regional, con 4,7 mujeres asesinadas por cada 100.000, seguida de República Dominicana (2,4) y El Salvador (2,1). En los tres países, hubo una caída de asesinatos de mujeres por motivo de género en 2019, al igual que en Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, Paraguay, Puerto Rico y Uruguay, mientras que en Ecuador, Costa Rica y Panamá esos números aumentaron respecto al año anterior.

En 1999, la ONU declaró el 25 de noviembre Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer en honor a las hermanas Mirabal, tres dominicanas que fueron asesinadas por su activismo político en contra el dictador Rafael Leónidas Trujillo. Este año, muchas centroamericanas tienen especialmente presente su lucha en lugares como Nicaragua, donde hay 13 mujeres privadas de libertad en cárceles o en arresto domiciliario por la cacería emprendida por el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra sus críticos antes de las elecciones de principios de noviembre.

“En muchos países las mujeres van a salir a las calles a marchar por sus derechos, por una vida sin violencia y demandando justicia por las que han sido víctimas de la violencia machista en cualquiera de sus formas. En otros países van a marchar bajo amenazas y en otros no podrán hacerlo del todo. Centroamérica es una de esas regiones donde las mujeres se enfrentarán a estas tres situaciones en el mismo día”, ha escrito la socióloga nicaragüense Elvira Cuadra este jueves en un artículo titulado Nosotras, mujeres incómodas. En él, recuerda que además de sus compatriotas presas, esta semana se han allanado organizaciones de mujeres en El Salvador.

“En Centroamérica las mujeres no vivimos libres de violencia, nos violan, nos matan, nos agreden. Tampoco podemos ejercer nuestros legítimos derechos; somos obligadas a trabajos extenuantes y no remunerados, a hacernos cargo de la familias y criar solas a nuestros hijos”, añade en su artículo (…) Para sobrevivir, tenemos que emigrar en caravanas hacia el norte o hacia el exilio político”, ha escrito. “Pero a pesar de las adversidades y el empeño del poder por aplastarnos, estamos vivas y gritamos”.

Cruces rosas y actos reivindicativos en México

En México, la jornada ha comenzado desde temprano con actos reivindicativos y monumentos y edificios emblemáticos de la capital vallados para evitar disturbios. En la mañana, un grupo de mujeres ha conseguido burlar el cerco de protección y ha pegado decenas de cruces rosas por las asesinadas en las puertas de Palacio Nacional, sede del Gobierno Federal. El país norteamericano llega a este 25 de noviembre sumido en una crisis de seguridad pública por violencia machista que lejos de acabar, empeora. Tan solo entre 2018 y el año pasado, 11.602 mujeres han sido asesinadas en México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 3.957, en el último año.

El mensaje del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador se ha centrado en demostrar un avance en el combate a los delitos contra las mujeres e insistir en la vocación feminista del presidente, aún cuando éste ha llegado a insinuar que el movimiento de mujeres se ha convertido en un movimiento opositor a su administración. Las cifras que citan las autoridades hacen referencia a reducciones puntuales en delitos como el feminicidio y las violaciones. En contraste, las organizaciones de la sociedad civil que trabajan día a día con las víctimas señalan que, en un contexto más amplio, la violencia feminicida en el país está lejos de acabarse y lejos de mejorar.

En cuanto a los feminicidios, asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres, en lo que va de año se han abierto en el país 809 carpetas de investigación por ese delito, comparado con las 344 que se abrieron en el mismo periodo de 2015, un 135% más, según cifras oficiales. Ahí está, en la tipificación del delito, el primer obstáculo para los familiares de las víctimas y las organizaciones civiles. No todas las muertes violentas de mujeres en México se investigan como feminicidio aunque haya criterios de la Suprema Corte que así lo indiquen. “Cada vez se asesina a mujeres más jóvenes y con mayor ensañamiento”, señala la directora del Observatorio Nacional del Feminicidio, María de la Luz Estrada y agrega otro dato: “Los feminicidios de niñas y adolescentes de 0 a 17 años se han incrementado año con año desde 2015 hasta los 542 en septiembre de 2021″, citando cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Miles de mujeres tomarán este jueves otra vez las calles del país para exigir justicia y un alto a los asesinatos, las violaciones, las desapariciones, el acoso y la impunidad. Marcharán por sus hijas, por sus madres, por sus amigas. Por las que vienen y por las que ya no están.

Pancartas en el Congreso argentino

En Argentina se ha registrado, en promedio, un feminicidio cada 31 horas en lo que va de año, según el Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación. Un total de 241 mujeres fueron asesinadas por el hecho de ser mujeres entre el 1 de enero y el 15 de noviembre. Más del 90% conocía a su victimario. Los datos muestran la dificultad del país sudamericano para poner freno a estos crímenes pese a la creciente concienciación social y las leyes vigentes que buscan proteger a las víctimas.

En el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, familiares y organizaciones se movilizan en las calles y a través de las redes sociales para exigir mayores recursos, capacitación institucional y cambios educativos que favorezcan el fin de todo tipo de violencias.

En las verjas frente al Congreso argentino han sido instaladas este jueves grandes pancartas con los rostros de decenas de víctimas de feminicidios. Madres, padres, hermanos y otros familiares de las fallecidas reclaman justicia bajo la lluvia que cae hoy en Buenos Aires y piden también que el Estado tome medidas para evitar que otras mujeres corran la misma suerte. A lo largo de la tarde, hay previstas otras concentraciones en plazas de todo el país.

“Hoy Micaela García hubiera cumplido 26 años. La ley que lleva su nombre promueve la capacitación en género de los tres poderes del Estado. Su lucha nos convoca a seguir construyendo una Argentina Sin Violencias. Como sociedad debemos unir fuerzas para que no falte ninguna más”, ha tuiteado el presidente argentino, Alberto Fernández, en referencia a la joven violada y asesinada hace cinco años por Sebastián Wagner, quien tenía una condena previa por violación y se encontraba con el beneficio de libertad condicional cuando cometió este nuevo crimen, por el que fue sentenciado a prisión perpetua

Los feminicidios son la punta del iceberg, pero por debajo hay miles de mujeres, niñas y adolescentes que sufren violencia psicológica, económica y física. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema ha recibido casi 11.000 denuncias desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020.

Preocupación y protestas convocadas en Colombia

En Colombia, la pandemia no frenó la violencia de género. Este miércoles, la Procuradora General de la Nación, Margarita Cabello Blanco, calificó de “preocupantes” las últimas cifras oficiales conocidas. Hasta octubre, 98.545 mujeres fueron víctimas de algún tipo de violencia, de los que 23.679 fueron por violencia por la pareja, 8.534 por violencia intrafamiliar y 15.644 por delito sexual. En lo que va de año 797 mujeres han sido asesinadas, 88 más que en todo el 2020.

En Bogotá, según datos de la Secretaría de la Mujer, 79 mujeres han sido asesinadas en 2021. En estos meses se han denunciado 3.579 casos de delitos sexuales en la capital, en los que las más afectadas son niñas de entre seis y 13 años. Para protestar contra estos datos, las organizaciones de mujeres han convocado concentraciones a las 7 de la tarde hora local en las “principales plazas y parques de Colombia”. Además, los grupos a favor de la despenalización del aborto, también han llamado a salir a las calles este jueves.

Campañas, pero no manifestaciones en Brasil

Más de cuatro brasileñas fueron asesinadas en agresiones machistas cada día de 2020; cada minuto ocho fueron agredidas por el mero hecho de ser mujeres. Los datos colocan a Brasil como el quinto país latinoamericano en tasa de feminicidios con 1,6 por cada 100.000 habitantes, según el balance regional de la Cepal. Sumaron 1.738 mujeres asesinadas, 310 menos que un año antes. Pese al grave panorama que retrata la estadística, la violencia contra las mujeres no ha motivado manifestaciones de protesta como en otros países de la región ni entrado en los titulares de portada. Es más bien una jornada de insistir en las campañas institucionales para que las mujeres denuncien a sus agresores y para que la sociedad las acompañe en el duro trance.

La ministra de Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, que es pastora evangélica, lleva días en campaña dentro de los patrones de un Gobierno ultraconservador como el suyo. La ministra ha anunciado un centro de coordinación de combate a la violencia doméstica, lanzado una campaña didáctica para animar a las agredidas y amenazadas a denunciar, informar de las redes de apoyo institucionales y ha vuelto a exigir a los pastores y curas que denuncien los casos de violencia machista que lleguen a sus oídos.

En el último año, miles de farmacias, sucursales del Banco de Brasil, tiendas e instituciones se han sumado a la campaña Sinal Vermelho, señal roja, promovida por la Asociación de Magistrados Brasileños. La mecánica es similar a las usadas en otros países: si una brasileña le muestra a alguien la palma de la mano con una cruz roja es porque necesita ayuda ante un agresor y quiere que la policía sea alertada.

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