CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.
14 de enero de 2026.
Dia 14 de 365, la aventura continúa.
Serie: DE PERSONAS Y PERSONAJES.
LUIS AGUIRRE PAGANI
Hay hombres que no nacen para el estruendo, sino para la permanencia, Luis Aguirre Pagani fue uno de ellos.
Nació el 21 de noviembre de 1893, en Paso del Macho, Veracruz, cuando el siglo aún caminaba despacio y los destinos se forjaban más con sudor que con discursos, hijo de Gabino Aguirre e Isabel Pagani, heredó de uno la firmeza y de la otra la templanza; combinación peligrosa para los tiempos turbulentos que le tocaría vivir.
Desde muy joven —apenas con 15 o 16 años, comenzó a trabajar en el naciente Ingenio El Potrero, cuando aquel complejo industrial no era todavía emblema, sino promesa, el trabajo no solo le dio sustento, le dio pertenencia.
Atoyac se volvió su casa, su causa y su destino.
Para 1915, cuando la Revolución aún sacudía conciencias y caminos, Luis Aguirre Pagani ya caminaba al lado de hombres decididos: Juan José Araiza Ontiveros, José Conzatti Díez y Andrés González Arzola, juntos empujaron una idea que parecía atrevida: crear el municipio de Atoyac, no fue una lucha de rifles, sino de argumentos, oficios, reuniones y desvelos; una batalla silenciosa contra la inercia administrativa y el olvido oficial.
Consumada la creación del municipio y celebradas las primeras elecciones, convocadas por el primer presidente municipal de Atoyac, Juan José Araiza Ontiveros, el pueblo habló, cuando el pueblo habla, la historia obedece.
Luis Aguirre Pagani se convirtió en el primer presidente municipal electo por los ciudadanos de Atoyac y, a la vez, en su segundo presidente municipal, mandó sin aspavientos, gobernó sin soberbia y entendió, quizá mejor que muchos, que el poder es siempre prestado.

El 21 de julio de 1917, el amor tocó a su puerta y contrajo nupcias con la señorita Lucía Pérez Mota, y en un acto que hoy parecería insólito, pidió licencia para separarse del cargo, no fue huida ni abandono: fue congruencia.
Por ministerio de ley, asumió la presidencia José Conzatti Díez, quien concluyó el periodo constitucional, Luis regresó entonces a la trinchera cotidiana, al trabajo en el ingenio, trabajo que dignifica.
La década de 1920 lo encontró en otro frente, menos visible y más riesgoso: la organización clandestina de los obreros del Ingenio El Potrero, allí, donde la palabra “sindicato” todavía se pronunciaba en voz baja, Luis Aguirre Pagani volvió a demostrar de qué estaba hecho.
Participó en la Asamblea Constitutiva del Sindicato de Obreros y Artesanos Progresistas del Ingenio El Potrero, en noviembre de 1924.
No fue casual que los trabajadores le confiaran la Tesorería del Comité Ejecutivo del Sindicato, la honestidad, cuando es auténtica, se reconoce sin necesidad de discursos, a su lado, como Secretario General, estuvo Irineo Neri, y juntos pusieron cimientos donde antes solo había miedo.
De su matrimonio con Lucía nacieron dos hijas: Lourdes Alicia y Luz María Aguirre Pérez, herederas no solo de un apellido, sino de una historia tejida con trabajo, responsabilidad y compromiso social.
Luis Aguirre Pagani no buscó estatuas ni calles con su nombre.
Pero Atoyac, que tiene memoria larga, lo recuerda como lo que fue:
un obrero que supo gobernar, un gobernante que supo retirarse y un ciudadano que nunca dejó de ser pueblo.
Y eso, en cualquier época, es una forma muy rara y muy digna de inmortalidad.
Recopilador: Nazario Guadalupe Cebada Morales



