Coatzacoalcos, Veracruz.– La comunidad ambiental y educativa lamentó la muerte de Rufino, una iguana de 19 años de edad, quien falleció por causas naturales relacionadas con su edad. El ejemplar era considerado un símbolo de la conexión entre la ciudadanía y la naturaleza en Coatzacoalcos, al sur de Veracruz.
Rufino habitaba de forma libre en el área natural conocida como Agua, dentro del entorno del Centro de Educación Ambiental Quetzalli, donde eligió vivir por tratarse de su hábitat natural, explicó la bióloga Norma Carolina Vidal. A diferencia de otros ejemplares, no se encontraba en cautiverio, sino que permanecía entre la copa de los árboles, compartiendo el espacio con alrededor de 30 iguanas más.



Un símbolo de educación ambiental
A través de un emotivo mensaje, el equipo de Quetzalli Centro de Educación Ambiental y Protección Civil despidió a Rufino, destacando que fue más que un reptil:
“Rufino fue un símbolo vivo de la conexión entre las personas y la naturaleza”.
Su presencia acompañó recorridos, charlas y actividades educativas, despertando el interés y el respeto por la fauna silvestre en niñas, niños, jóvenes y adultos. Con su comportamiento tranquilo y majestuoso, se convirtió en un embajador de su especie, ayudando a comprender la importancia de los reptiles en el equilibrio de los ecosistemas.
Dieron a conocer que aunque Rufino ya no está, su historia sigue viva en la memoria de quienes lo conocieron. Desde Quetzalli señalaron que su legado continuará inspirando acciones en favor del cuidado, respeto y protección de la vida silvestre.
“Gracias, Rufino, por todo lo que nos enseñaste sin palabras”, expresaron.



