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José Vargas.
Agua Dulce, Veracruz.— El homicidio de la maestra Martha, ocurrido en este municipio, ha generado indignación y un profundo impacto social al revelarse que uno de los principales implicados es un adolescente que hasta hace poco participaba activamente en la Iglesia católica como monaguillo, antes de verse involucrado en conductas delictivas relacionadas con el consumo de drogas y violencia.
Pablo de Jesús, de 16 años, colaboró durante varios años como monaguillo en la Parroquia del Carmen, en la colonia El Repasto, y en la Capilla Cristo Rey, en el sector Cuatro Caminos. En ese mismo entorno religioso conoció a la víctima, quien se desempeñaba como catequista en la Iglesia de la Santísima Trinidad, en la colonia Kilómetro 2, donde formaba a niños y adolescentes para recibir la primera comunión.



Fue en actividades parroquiales donde también conoció a Jana Guadalupe, hija de la docente, con quien inició una relación sentimental. Aunque la maestra expresó reservas respecto al noviazgo, terminó aceptándolo ante la insistencia de su hija, pese a referencias previas sobre la conducta problemática del joven.
De acuerdo con información recabada durante la investigación, el adolescente comenzó a consumir drogas a temprana edad. Inicialmente marihuana y posteriormente sustancias de alto impacto, lo que derivó en un cambio progresivo en su comportamiento. Habitantes de la congregación de Tonalá señalaron que Pablo de Jesús se volvió agresivo, cometía robos y generaba conflictos constantes, situación que incluso superó la capacidad de control de su familia.
El contraste entre su pasado como servidor del altar y su posterior conducta delictiva ha causado especial consternación. Sus padres participan como catequistas en la Parroquia de San Román, en Tonalá, y su hermano mayor se encuentra en formación sacerdotal en el Seminario Mayor de Coatzacoalcos, lo que ha profundizado el impacto social del caso.
Respecto a la víctima, las autoridades informaron que el cuerpo de la maestra Martha aún no ha sido entregado a sus familiares, debido a que permanece bajo estudios forenses y pruebas de ADN, ya que los restos fueron localizados calcinados. Dichos análisis forman parte de la carpeta de investigación iniciada por el homicidio.
En señal de duelo, el jardín de niños “Leopoldo Logunes”, donde laboraba la docente, suspendió actividades y colocó veladoras y flores en su memoria.
Las autoridades confirmaron que tanto Pablo de Jesús como Jana Guadalupe serán procesados conforme al Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes. En caso de acreditarse su responsabilidad, Pablo de Jesús, por tener 16 años, podría enfrentar una pena máxima de hasta cinco años de internamiento, mientras que Jana Guadalupe, de 15 años, podría recibir una sanción de hasta tres años, ambos en el Centro de Internamiento Especial para Adolescentes de Palma Sola, Veracruz.
El caso ha reavivado el debate social sobre el consumo de drogas entre menores, la prevención temprana de la violencia y los límites del sistema de justicia juvenil frente a delitos de alto impacto.



