CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.
28 de enero de 2026
Día 28 de 365, la aventura continúa…
Serie: CONOCIENDO NUESTRA HISTORIA.
LA CALIDAD POTRERO… UNA TRADICIÓN
Antes de que el humo de sus chimeneas formara parte del paisaje cotidiano y antes de que un riel sonara marcara los tiempos del pueblo, El Potrero fue tierra, caña y esperanza.
A principios del siglo XX, cuando apenas surgían los primeros descontentos contra el gobierno del Gral. Porfirio Díaz, surgió la visión de instalar un ingenio en la región , que no solo transformara la caña en azúcar, sino que impulsara el desarrollo regional, así, en 1908, con el inicio de su primera zafra, nació el Ingenio El Potrero, convirtiéndose desde entonces en un eje económico, social y cultural para el municipio y sus alrededores.
Desde esos primeros años, El Potrero decidió transitar por un camino distinto, mientras en gran parte del país predominaban los trapiches productores de panela, mascabado, azúcar morena y en algunos casos, azúcar blanca granulada, aquí se apostó por la producción de azúcar blanca y refinada, logrando ser el primer ingenio de México en alcanzar este proceso, aquella decisión marcaría para siempre el rumbo del ingenio y sembraría una reputación que, con el tiempo, sería conocida como:
CALIDAD POTRERO.
Durante 110 años, administradores, técnicos, obreros y cañeros entendieron que la calidad no es un discurso, sino una práctica diaria, mantenerla exigía disciplina, inversión y compromiso colectivo, sin embargo, con la llegada del siglo XXI, las reglas del mercado cambiaron, las grandes empresas del sector alimenticio comenzaron a exigir certificaciones formales que garantizaran procesos, trazabilidad e inocuidad, ya no era solo producir azúcar buena y bonita, ahora, había que certificarla.
Fue así como, en agosto de 2004, la gerencia del Ingenio El Potrero, con el respaldo del personal técnico y el apoyo decidido de los trabajadores de la Sección 23 del STIASRM, asumió el reto.
En mayo de 2005, el ingenio logró por primera vez la Certificación del Sistema de Gestión de Calidad bajo la norma internacional ISO 9001-2000, consolidando oficialmente aquello que ya se practicaba en los hechos.
Ese mismo año, en septiembre de 2005, El Potrero alcanzó una certificación de profundo significado histórico y religioso: la Certificación KOSHER, esa certificación tiene su origen en las leyes alimentarias establecidas en el Antiguo Testamento, particularmente en la Torá, donde se definen los alimentos permitidos (kasher) y prohibidos para el consumo del pueblo judío, obtenerla implicó cumplir estrictas normas de selección de insumos, procesos y supervisión rabínica, gracias a ello, el azúcar producida en El Potrero pudo ser consumida por la comunidad judía en cualquier parte del mundo, incrementando no solo su aceptación comercial, sino su prestigio internacional, al ser reconocida como un producto confiable, limpio y respetuoso de tradiciones milenarias.
Con la convicción de seguir avanzando, en mayo de 2008 el ingenio obtuvo la certificación ISO 22000-2005, enfocada en la inocuidad de los alimentos, conocida comúnmente como Seguridad Alimentaria, a esto se sumó el registro ante la FDA de los Estados Unidos, organismo que regula, entre otros aspectos, las leyes relacionadas con el bioterrorismo, permitiendo la comercialización del azúcar en ese país bajo el número de registro 19731346516.
El 19 de enero de 2009, como resultado del trabajo continuo y ordenado, el Ingenio El Potrero obtuvo ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial el registro de la marca “AZUCAR REFINADO POTRERO”, protegiendo legalmente un nombre que ya era sinónimo de calidad.
El 12 de abril de 2012, El Potrero volvió a hacer historia al convertirse en el primer ingenio azucarero mexicano en obtener la certificación FSSC (Food Safety System Certification), fortaleciendo su sistema integral de seguridad alimentaria, meses después, el 16 de octubre de 2012, se adhirió al Pacto Mundial de la ONU, asumiéndose como Empresa Socialmente Responsable.
En ese mismo espíritu de apertura a los mercados internacionales y respeto a las tradiciones culturales, el Ingenio El Potrero también se alineó con los principios de la certificación “HALAL”, destinada a garantizar que los alimentos sean aptos para el consumo de la comunidad musulmana, la certificación Halal se rige por la ley islámica (Sharia) y avala que los productos no contengan ingredientes prohibidos y que sus procesos sean lícitos para los creyentes del Islam, principalmente en países de Medio Oriente, el norte de África,amplias regiones de Asia y la comunidad islámica asentada en territorio nacional, este reconocimiento abre las puertas del producto a millones de consumidores y reafirma el carácter global de la Calidad Potrero.
Nada de esto sería posible sin el respaldo incondicional de los obreros de la Sección 23 del STIASRM y su mano de obra calificada, del personal de confianza y de los productores de caña, quienes bajo la dirección de los ingenieros Ángel Gómez Tapia y José Luis Gordillo Fernández, con la supervisión de la Superintendencia General de Campo y el grupo de inspectores de campo distribuidos en toda la zona de abastecimiento, procuran que llegue al ingenio caña fresca y de calidad, elemento esencial para sostener cada certificación obtenida.
No obstante, esta historia también reconoce sus pendientes.
Aún quedan retos importantes en materia ambiental: el tizne y la ceniza que emanan de las chimeneas, así como la contaminación del río Atoyac y de los mantos freáticos, son temas que demandan atención urgente.
En años recientes, y como parte de una nueva conciencia industrial y social, y la presión constante de grupos ambientalistas y el pueblo en general, el Ingenio El Potrero ha comenzado a dar pasos importantes en materia ambiental, hoy se cuenta con una planta de enfriamiento de agua, infraestructura que ha permitido reducir de manera significativa la extracción directa de agua del río Atoyac, marcando un avance relevante en el uso responsable de los recursos naturales, el poco excedente de agua, una vez utilizado en los procesos industriales, es canalizado hacia la Unidad de Riego Alfredo V. Bonfil, a través de un distribuidor propio, beneficiando así a las actividades agrícolas de la región.
Además, desde el año 2025 se encuentra en proceso de construcción la planta de tratamiento de aguas residuales dentro de los patios del ingenio, obra largamente esperada que busca disminuir el impacto ambiental y contribuir a la recuperación del entorno.
Son acciones que no borran el pasado, pero que abren una ruta hacia un futuro más equilibrado, donde la histórica CALIDAD POTRERO no solo se mida en el azúcar que produce, sino también en el respeto al agua, a la tierra y al pueblo que le ha dado vida.
Confío en que las futuras administraciones del ingenio logren disminuir estos impactos y armonizar la industria con el entorno que le dio origen.
Porque la Calidad Potrero no es solo un estándar técnico; es una tradición forjada con trabajo, responsabilidad y amor por Potrero, una herencia viva que sigue escribiéndose en cada zafra y en cada página de nuestra historia.
Recopilador: Nazario Guadalupe Cebada Morales
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