Aquila, Ver.- El discurso del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que dice abanderar la defensa de los animales y la protección del medio ambiente, volvió a quedar en entredicho. En el municipio de Aquila, gobernado por la alcaldesa María Petra Alonso Vázquez, emanada de ese partido, se permitió la realización de peleas de gallos en plena plaza pública, frente al palacio municipal, durante los festejos del Día de la Candelaria.
El hecho no solo representa una omisión grave de la autoridad municipal, sino una abierta violación a la Ley de Protección a los Animales del Estado de Veracruz, que prohíbe expresamente este tipo de espectáculos por considerarlos actos de crueldad y maltrato animal. A pesar de ello, el evento se llevó a cabo a cielo abierto y ante la mirada de niñas, niños y familias completas, normalizando la violencia bajo el argumento de una “tradición”.
La responsabilidad es mayor al tratarse de una administración encabezada por el PVEM, partido que ha construido su identidad política sobre el respeto a la vida animal y al entorno natural. En los hechos, lo ocurrido en Aquila demuestra que ese discurso se queda en la propaganda, mientras que en la práctica se toleran —e incluso se facilitan— actividades ilegales y éticamente reprobables.
Videos difundidos en redes sociales documentan la realización de las peleas y han provocado una fuerte reacción ciudadana y de activistas en defensa de los derechos animales, quienes cuestionan bajo qué criterio una autoridad municipal permitió un acto prohibido en un espacio público emblemático.
La omisión de la alcaldesa debilita el estado de derecho y envía un mensaje alarmante: en Aquila, la ley puede ignorarse si resulta conveniente para el entretenimiento o el cálculo político. Más aún cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha respaldado la constitucionalidad de la prohibición de peleas de animales en Veracruz.
En este contexto, también se ha solicitado un pronunciamiento de la diputada local Tania María Cruz Mejía, para que fije postura y se impulsen exhortos o acciones contra autoridades municipales que toleran prácticas ilegales.
Permitir atrocidades disfrazadas de espectáculo, bajo el pretexto de una festividad, no solo es ilegal, sino profundamente incongruente con los principios que el Partido Verde dice defender. La ciudadanía exige explicaciones, sanciones y, sobre todo, congruencia, para que la protección animal no siga siendo un eslogan vacío en los gobiernos locales del PVEM.



