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Aunque la jefa de gobierno prometió que el combate a la violencia machista institucional sería una prioridad, su administración no brindó los recursos ni el personal suficiente para enfrentar el problema.

Por Dalila Sarabia, Manu Ureste y Arturo Ángel / Animal Político

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La promesa que hizo Claudia Sheinbaum a mujeres de acabar con los abusos sexuales de policías en la capital se ha quedado solo en eso: en una promesa.

En agosto de 2019, luego de tres casos casi simultáneos de agresiones sexuales de policías, miles de mujeres y de colectivas feministas salieron a las calles de la ciudad a protestar bajo el lema ‘No me cuidan, me violan’. Aunque en un inicio Sheinbaum criticó las movilizaciones, finalmente recibió a un grupo de activistas en una mesa de diálogo en la que se comprometió a atacar de raíz el problema, pero han sido pocos los resultados.

La Fiscalía capitalina ha abierto, hasta agosto de 2021, 531 carpetas de investigación por delitos sexuales cometidos presuntamente por policías de la ciudad, elementos del Ejército y de la Marina, y de guardias de seguridad privada.

Pero hasta el 31 de mayo pasado, menos del 8% de esos casos (42) habían llegado a los tribunales, sin que a la fecha se conozca si hubo una sola sentencia. El resto de las carpetas se archivaron o siguen en trámite. Mientras que solo 23 policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) han sido dados de baja por delitos sexuales, a pesar de que esta corporación acumula más de 400 denuncias.

No solo eso. Aunque la jefa de gobierno prometió que el combate a la violencia machista institucional sería una prioridad, su administración no brindó los recursos ni el personal suficiente para enfrentar el problema.

Renata Villarreal, activista de Marea Verde México, fue una de las participantes en la reunión con Sheinbaum en agosto de 2019.  A dos años, la califica como “una pérdida de tiempo”.

 “Cuando vimos que solo querían darnos atole con el dedo y que fuéramos una vez a la semana a sentarnos a unas bancas, decidimos retirarnos. Ni una sola activista se quedó porque no se hizo ninguna acción. De hecho, les ofrecimos impartir cursos de capacitación para sensibilizar a las autoridades, desde los policías en el terreno, a los agentes del Ministerio Público, hasta los jueces, porque sabemos que ahí sí se puede generar un cambio”.

Villarreal asegura que la respuesta siempre fue la misma: “A todo nos decían que no había presupuesto. Y aunque les dijimos ‘ok, damos los talleres gratis’, se nos cerró la puerta”.

 La exfiscal de delitos sexuales de la ciudad, Susele Deyanira Ortega Lara, también habla de falta de presupuesto para cumplir con lo prometido tras las mesas de diálogo“Quieren que se combata el problema, pero no te dan con qué. Es como si te dijeran que siembres un bosque, pero no te dan árboles, ni palas, ni agua. Así no se puede”.

Y en la actual administración del gobierno capitalino, lo confirman.

Laura Angelina Borbolla Moreno, coordinadora general de Investigación de Delitos de Género y Atención a Víctimas de la fiscalía capitalina, asegura que se hizo una reestructuración interna de la Fiscalía de Atención a Delitos Sexuales, en la que se creó una unidad dedicada solo a los delitos sexuales cometidos por policías. Aunque admite que han tenido que hacer “más con menos” debido a los ajustes presupuestales.

“Por las mismas razones de pandemia, los presupuestos estuvieron muy castigados este año y el pasado. Tuvimos que hacer más con menos en el sentido de reorganizar el trabajo y reestructurar a todo el personal que se tenía ya adscrito a la Fiscalía de Delitos Sexuales”.

Marcela Figueroa Franco, subsecretaria de Desarrollo Institucional de la SSC-CDMX, atribuye otros factores. Dice en entrevista que la burocracia, el desorden administrativo, y las fallas en la integración de los expedientes explican la lentitud de las investigaciones al interior de la corporación, aunque destaca como avance la creación de una Unidad Especializada de Género de Asuntos Internos.

Pero para las mujeres que son víctimas de abusos, violaciones y agresiones sexuales no hay justificación que valga. Menos para aquellas que denuncian y ven que no pasa nada. En los casos pendientes hay, por ejemplo, 27 denuncias que señalan que los policías no actuaron solos; o el caso de una mujer que denunció a 7 policías por agresión sexual.

“Las mujeres que vivimos y transitamos por la Ciudad de México seguimos sin poder confiar en la policía”, dice Suhayla Bazbaz, directora de la organización civil Cohesión Comunitaria e Innovación Social (CCIS), y coordinadora de la campaña ‘No me cuidan, me violan’.

“La policía nunca me ha cuidado”

Mamba tiene 27 años. No se llama así, pidió proteger su identidad para narrar en entrevista que fue víctima de secuestro y de agresión sexual por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México; la instancia más denunciada en los últimos dos años en la capital: de las 531 carpetas abiertas por delitos sexuales hasta agosto de este año, el 75%, son en contra de policías de la ciudad. Una cifra que rebasa por mucho las 64 denuncias interpuestas en contra de elementos de seguridad privada, y de las 19 contra la Secretaría de la Defensa, las otras dos instancias más denunciadas.

Iba con una amiga cuando en la alcaldía Gustavo A. Madero se encontró con policías de la ciudad.

“Me dijeron que era un secuestro”, relata Mamba. La patrulla a la que las subieron se detuvo en una cuadra mal iluminada. Minutos después, otra patrulla llegó al lugar: “Hicieron como casita para que nadie los viera. A mí, me tocaron mis partes sexuales y a mi amiga también la manosearon muy grave”, denuncia.

“Nos separaron en las dos patrullas y nos trajeron dando vueltas. Nos amedrentaron con que nos iban a violar, nos iban a matar, nos iban a vender, nos iban a tirar y que nunca nuestras familias iban a saber dónde”.

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