CLAROSCUROS
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José Luis Ortega Vidal
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El 17 de marzo de 1995 la Cámara de Diputados -con mayoría priísta- aprobó el incremento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en un 50% -pasó del 10% al 15%- como medida drástica para acercar recursos financieros al gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León, cuyas arcas lucían severamente dañadas tras la devaluación por el “error de diciembre” de 1994.
Cinco años más tarde México dio muestras de estar harto del priismo, de sus excesos de corrupción, sus malos gobiernos, el pésimo manejo de la economía, los enriquecimientos ilícitos de una clase política privilegiada, una violencia que daba señales inequívocas de crecimiento por los nexos –conocidos desde entonces, aunque no popularizados- entre nuestras autoridades y el crimen organizado…
La respuesta popular se reflejó en el voto a favor del PAN y Vicente Fox durante los comicios del año 2000 y se acabó así con 71 años de dominio priista.
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Aquel 17 de marzo de 1995 quedó marcado por una fotografía histórica denominada la “Roqueseñal”, protagonizada por Humberto Roque Villanueva, diputado federal y líder de la bancada priista.
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Vicente Fox y el PAN no ganaron por la vulgaridad del diputado Roque Villanueva, aunque el aumento del 50 % al IVA en 1995 contribuyó al hartazgo social y hasta la fecha la “Roqueseñal” representa todo lo contrario al festejo prolijo del tristemente célebre político nacido en Coahuila.
El pueblo aprendió a responder a esa clase de agresiones visuales y políticas con votos, enviando al basurero de la historia a los pocos abusivos y ladrones incrustados en el poder que resulta posible cada seis años.
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El miércoles pasado luego de concluir la sesión de la Comisión Permanente en el Congreso de la Unión, ocurrió un desaguisado entre el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña y el senador -así como líder nacional del PRI- Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas.
La imagen de ambos personajes liándose a jaloneos, zapes y golpes con la participación de diputados priistas y colaboradores noroñistas se grabó desde celulares y forma parte de la triste memoria de las redes sociales.
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La escena en la más alta tribuna del país sería una comedia de buen nivel de no representar la tragedia profunda de un México sin avances en muchos de sus frentes más importantes como nación; en este caso el político, democrático, institucional…
El espectáculo lo protagonizaron dos senadores pero el telón de fondo lo conforma un Poder Legislativo patético.
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Alejandro Moreno “Alito” resultó buen peleador callejero pero es un senador, mientras Gerardo Fernández Noroña es un personaje grotesco y resultaría intrascendente de no contar con la representación máxima en uno de los tres poderes del país.
México sufre una grave crisis de inseguridad y violencia que nos llena de dolor mientras dos políticos alimentados con dinero –muy abundante- de nuestros impuestos, nos muestran algunas de las causas de nuestro retraso histórico como sociedad.
Me refiero a las que surgen de la ausencia de responsabilidad de nuestras autoridades electas por un voto también irresponsable e inconsciente: el nuestro.
Inmaduros, cognitivamente limitados, culturalmente torpes, políticamente tontos, así lucieron Alejandro Moreno Cárdenas y Gerardo Fernández Noroña.
Lástima: los aplaudiría, de no producir la molestia y el asco ciudadano a donde conducen.