No terminan las malas noticias en el norte;
Poza Rica, Ver.- La crisis ambiental que azota al norte de Veracruz se agudiza. El persistente derrame de combustible en el Río Cazones ha escalado de un problema ecológico a una emergencia sanitaria y social, forzando a las autoridades locales a tomar medidas drásticas: la suspensión total del suministro de agua potable en la ciudad de Poza Rica.
El vital líquido fue cortado debido a la contaminación del afluente, lo que representa un riesgo inminente para la salud de miles de habitantes. El impacto del hidrocarburo ha superado la capacidad de las plantas potabilizadoras, obligando a priorizar la seguridad ciudadana.
Ante la magnitud del desastre, las autoridades de Veracruz han solicitado la intervención urgente de Petróleos Mexicanos (PEMEX). La paraestatal es la única entidad con la infraestructura y los recursos técnicos necesarios para determinar el origen exacto de la fuga de combustible y, lo que es más crucial, para implementar un plan de contención y remediación efectivo que devuelva la potabilidad al Río Cazones.
Expertos locales señalan que la prolongación de la interrupción del servicio podría generar un desabasto crónico y disparar focos de infección, mientras la población espera una respuesta contundente y rápida de las autoridades federales y estatales.



