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“El 11 de julio la cogieron sentada en el piso con los brazos en alto. Ella no le dio palos a nadie, los palos fueron de los que hoy caminan impunes. Ustedes están sin control. Y en esa soberbia ciega está contenida toda su debilidad”, dijo la activista Carolina Barrero.

La Fiscalía cubana solicitó pena de cinco años de prisión para la activista cubana Daniela Rojo Varona, excoordinadora de la plataforma cívica Archipiélago, por su participación como manifestante pacífica durante las históricas protestas del 11J en Cuba.

“Para la acusada DANIELA CECILIA ROJA VARONA debe imponerse por el delito de Desórdenes Públicos una sanción de Dos (2) años de Privación de Libertad, por el delito de Desacato una sanción de Tres (3) años de Privación de Libertad por el delito de Instigación a Delinquir una sanción de Un (1) año de Privación de Libertad y como sanción conjunta y única la de CINCO (5) años de Privación”, indicó la Fiscalía en su escrito de acusación.

Detenida violentamente tras las manifestaciones del 11J en La Habana, Rojo denunció que su arresto no lo realizó agentes de la policía, sino “gente adoctrinada” vestida de civil, entre la que quizás se encontraban agentes de la Seguridad del Estado.

“Abajo la dictadura empezando por la mental, por la verbal, por aquella que insiste en preservar su razón ‘al precio que sea necesario’, abajo la dictadura que pide violencia, golpes, bombas, vandalismo, abajo la dictadura de tu razón sobre la mía a la fuerza, abajo los gobiernos que reprimen y encarcelan a pueblos hambrientos y desesperados”, dijo la joven activista al poco de ser liberada, tres semanas después de su detención.

Rojo, de 25 años, fue detenida en Regla y acusada del presunto delito de desorden público. Liberada el 3 de agosto tras pagar una fianza de 2,000 pesos, la activista, lejos de amilanarse, intensificó su activismo por la libertad de expresión y los derechos humanos y se implicó como coordinadora de Archipiélago en promover la Marcha Cívica por el Cambio del 15N.

Luego de su arresto, la joven estuvo primero en el centro de detenciones conocido como el Vivac, luego en el Técnico de Alamar y posteriormente en el Guatao. “Por primera vez, entendí el hashtag #RevoluciónEsRepresiónEnCuba, lo sufrí en carne propia. Y tuve tiempo para pensar en que en la Cuba que deseo, esas cosas no pueden existir”, dijo a su salida.

“Fui víctima de un odio sembrado y regado con consignas, no me arrestaron policías, sino gente adoctrinada, ignorante y ciega convocada dizque por un supuesto presidente por el que yo no voté”, escribió en su cuenta de Facebook.

Defendiendo su derecho a la protesta pacífica, Rojo afirmó que durante la manifestación gritó sus consignas sin ofensas y que jamás lanzó una piedra ni golpeó a nadie: no obstante su comportamiento cívico, unas diez personas se lanzaron contra ella, la levantaron del suelo y la lanzaron dentro de un carro.

“Cinco años pide la Fiscalía para Daniela Rojo. El 11 de julio la cogieron sentada en el piso con los brazos en alto. Ella no le dio palos a nadie, los palos fueron de los que hoy caminan impunes. Ustedes están sin control. Y en esa soberbia ciega está contenida toda su debilidad”, dijo este martes la activista e historiadora del arte, Carolina Barrero, en sus redes sociales.

“Me informa el abogado que contraté que ya bajó la petición fiscal. En mi caso es de 5 años por manifestarme pacíficamente”, dijo Rojo en un tuit en el que compartió una foto del escrito de fiscalía en el que se le acusa de los presuntos delitos de “Desórdenes Públicos”, “Desacato” e “Instigación a Delinquir”.

Acosada por la Seguridad del Estado por su activismo a favor de la Marcha del 15N, Rojo fue amenazada por oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), luego de ser citada a principios de noviembre para una “entrevista” en una estación policial de Guanabacoa.

Madre de dos hijos menores de edad, la activista también fue citada por un oficial del Órgano de Menores del Ministerio del Interior. “Una vez más, el largo brazo de la dictadura enseña su puño cerrado y esta vez están dispuestos al más vil de los chantajes, al que se le hace a una madre”, denunció en Facebook una de las organizadoras de la marcha pacífica del 15N.

Secuestrada por la Seguridad del Estado el 12 de noviembre, Rojo fue liberada cinco días después. “Al parecer la idea de la Seguridad del Estado no era desaparecerme del todo sino evitar que participara en los eventos de la Jornada Cívica por el Cambio, para lo que sabían que estaba dispuesta incluso a acampar en casa de Yunior (García Aguilera) si hubiese hecho falta. Me conocen bien”.

Sin embargo, a finales de noviembre y luego de la salida del líder de Archipiélago hacia España, la activista tomó la decisión de abandonar su función de moderadora en la plataforma. “Hoy he tenido que tomar una decisión muy difícil. Mi salida de Archipiélago no tiene nada que ver con un cambio en mis ideas o en mi posición política, pero necesito abrigar a mi familia, la que más ha sufrido este proceso, en especial mis niños”, agregó.

Finalmente, el 28 de noviembre Rojo Varona consiguió marchar hasta el busto de José Martí en el parque de Guanabacoa como acción de cierre de la Jornada Cívica por el Cambio, depositando una flor y llamando a todos los cubanos a honrar a Martí y no dejar que el régimen cubano se apropie del simbolismo de su figura.