AL FIN, CAYERON CHICATANAS¡¡¡¡
POR HUGO MORALES ALEJO
PASO DEL MACHO, VER.- Luego de muchas madrugadas de espera e infructuosas,
de velar con cubetas, morrales y escobas, las codiciadas chicatanas, éstas
dejaron sentir sus zumbidos la madrugada de este lunes 22 de junio, dos días
antes del “mero Día de San Juan” (24 de Junio), que es la fecha en que salen
las hormigas comestibles desde hace miles de años a ser cazadas con
verdadero ahínco.
Los gritos de los vecinos se escuchan de casa en casa, de barda en barda, de
vecindad a vecindad, como un eco interminable de este valle de Paso del
Macho, “¡¡¡están cayendo chicatanas, están cayendo chicatanas¡¡¡”. El que se
levanta poniéndose la ropa a toda prisa, le grita al vecino de junto y el
vecino de junto le grita al de más allá, que están cayendo chicatanas.
En minutos salen de sus casas las familias, con cubetas, bolsas y escobas
preparadas la noche anterior, jubilosos, buscando el preciado manjar de los
aztecas, las chicatanas, hormigas arrieras que en realidad no caen, sino
que brotan de la tierra de sus agujeros, para volar de madrugada, antes de
perder sus alas y volverse a meter en sus agujeros.
Anteriormente, dice la gente, “caían el mero día de San Juan”, 24 de junio,
a las cinco de la mañana, pero con esto de los cambios de horario de verano
e invierno, es ahora a las 6 de la mañana, pero además, debido a la
constante fumigación de cañales y la contaminación constante, ya no se dan
las cantidades enormes de hormigas voladoras que se daban antes y la fecha
ha variado, pueden caer antes o después, pero siempre salen luego de un
aguacero.
Esta semana ha llovido mucho en Paso del Macho, que pertenece a la Sierra de
Tepatlaxco y de Huatusco, zona anteriormente náhuatl, de donde heredaron
esta tradición anual los habitantes de hoy, pero no habían “caído”
chicatanas, la gente, los días anteriores, se despertaba temprano, se iba a
buscarlas, pero regresaban tristes y cabizbajos a sus casas apenas entrando
el día (porque cuando deja de estar oscuro las hormigas ya no se quedan
sobre la tierra, sino que se meten de nuevo a sus agujeros).
Pero este lunes fue de tradicional alegría, porque al fin, cayeron
chicatanas.
La zona de El Fuerte, un parque donde se les ve “caer” cada año, es la más
frecuentada, niños, mujeres y hombres buscan afanosamente los agujeros de
las hormigas arrieras que esta madrugada saldrán con alas, por unos minutos
solamente, para ser convertidas en comida deliciosa, para quienes tienen ese
paladar sabedor de lo bueno, en salsa macha, con carne de cerdo, con pollo,
azadas al comal, en mantequilla, en diferentes maneras de ponerle ses sabor
inigualable de la chicatana.
La semana pasado como no habían caído y como la gente estaba de antojo,
llegaron vendedores de chicatanas de zonas serranas donde sí habían “caído”,
ofreciendo 100 gramos de chicatana a 50 pesos, eso sin separarlas, es decir
con el cuerpo entero, cuando lo único comestible es la pancita de la
hormiga, a la que hay que quitarles, una por una, las alas, las patas y la
cabeza. Suena cruel, pero la naturaleza sabia, da esta manera de mantener el
equilibrio ecológico, porque es peor matarlas con herbicida o veneno para
hormigas, que comerlas.
Esta madrigada, como cada año, cerca de El Fuerte, la gente buscaba afanosa
los agujeros de donde brotaban, con mucho cuidado, porque las
recomendaciones de los ancianos son reales, “donde hay chicatanas hay
víboras coralillo que cuidan el lugar” y es cierto, mataron una culebra de
regular tamaño, lo que no los intimidó para seguir buscando arrieras. Abejas
y avispas igualmente se hallan cerca de los hormigueros, por lo que es parte
dela tradición salir picoteados de abejas y hormigas soldado, como le pasó a
este reportero aprendiz de cazador de chicatanas, que terminó con las manos
hinchadas
Ya entrando la luz del día, las hormigas que se salvaron de se cazadas,
regresaron a su morada. Mientras que familias de gente sonriente, se
dirigían a iniciar el día normalmente, pero con la idea de que esta semana,
comerán chicatanas.


