REFLEXIÓN MATUTINA.
Tetraheroica Veracruz, el 31 de julio del 2009.
La Revolución de Independencia, iniciada el 15 de septiembre de 1810 por Don Miguel Hidalgo y Costilla con el grito de Dolores, culmina 11 años después con los tratados de Córdoba en los que se firma la constitución del Imperio Mexicano.
EL ABRAZO DE ACATEMPAN.
POR: Edwin Corona y Cepeda.
Los avatares de esta cruenta lucha, que aunque se diga lo contrario, continúa, tiene diversas etapas, señalándose las campañas de Morelos, Victoria y Guerrero, a las que no fue ajeno el Coronel de los Ejércitos Reales, Agustín de Iturbide Aramburo, a quien sus lambiscones seguidores calificaron con el ridículo mote de “Varón de Dios”.
Separado del mando por acusaciones de fraude y corrupción, tanto de haberes, como de insumos y caballada del regimiento que tenía a su cargo, andaba Don Agustín, triste, apesadumbrado y cabizbajo, pues de un momento a otro tal vez sería juzgado y condenado a resarcir los gastos que no podía comprobar y que, seguramente fueron a parar a la faltriquera de uno que otro fullero, pues aficionado era a los juegos de la suerte.
Sabíase que tras su traslado de Valladolid a la Ciudad de México, todos los días por la mañana se le veía, constrito y arrepentido en la iglesia de La Profesa (Actual esquina de Madero e Isabel la Cátolica en el D.F.) a la que acudía a confesarse y comulgar con ferviente devoción cargando un cirio pascual, frecuentaba iglesias y conventos y proclamaba a los cuatro vientos que en su casa se rezaba en compañía de todos sus criados, hincadas sus rodillas en el áspero suelo y se rezaba con toda asiduidad a la “hora de animas”´largos rosarios de cuando menos 15 misterios, ya que así, aseguraba la remisión de sus “grandes pecados” cuando ocurriese su comparecencia ante el Tribunal Divino. Propaló, entre propios y extraños, su afición al ayuno y su austeridad y pobreza y no paro en mientes para presentarse como ferviente cristiano y particular creyente de los sagrados misterios de la fe. Y corría el rumor, que a nadie le consta, de que, todas las noches se flagelaba como “expiación de sus culpas”.
La realidad era otra, ya que encubiertos por la sotana eclesiástica, la iglesia de La Profesa era un nido de conspiradores criollos, es decir de hijos de españoles nacidos en México, que por tal motivo no podían ocupar los cargos prebendarios de primer nivel, mismo que eran asignados directamente por el Rey de España a sus coterráneos. Entonces, entre esos neoliberales de antaño y dadas las circunstancias políticas de España ante la invasión y gobierno bonapartista, se formuló una proposición, que de inmediato tuvo enorme simpatía, cabida y consentimiento entre curas y riquillos: proclamar la Independencia y ofrecer su gobierno a un Infante español para que en ella ejerciese la facultad de gobierno como Soberano Absoluto, sin hacer observancia de ninguna Constitución y mucho menos de esas ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad que los franceses había puesto tan en boga. Esas eran – decían – puras paparruchadas.
Para acaudillar este movimiento retrograda era menester que alguien, con prestigio, asumiese la jefatura. Así que el Coronel Iturbide les cayó como anillo al dedo. Era- según lo consideraban – audaz, ambicioso, persistente, valeroso, emprendedor y sobre todo, ante cualquier dificultad, por grave que esta fuese, siempre cobraba ánimo y mantenía su serenidad ante el peligro. Además todas estas demostraciones de piedad y arrepentimiento eran una buena señal de su constricción y arrepentimiento y de su adhesión a la devota fe. Nunca tomaron en cuenta sus debilidades, que eran peores que sus méritos: prepotencia, soberbia, traición y engaño. Era taimado, mentiroso y corrupto.
Aceptado su nombramiento por unanimidad de los conjurados, se acordó hacerlo del conocimiento del Virrey Juan Ruíz de Apodaca, cuyo título nobiliario de Conde de Venadito, según se rumoraba, no era gratuito en virtud de la supuesta cornamenta con que adornaba su testuz y del que se decía que estaba comprometido con los conjurados.
Así que el Virrey aceptó sin chistar la nominación y otorgó a Iturbide el nombramiento de “Comandante General del Sur y Rumbo de Acapulco”, quien ni tardo ni perezoso manifestó públicamente que “iba a exterminar, sin miramiento alguno y caiga quien caiga a los únicos rebeldes que quedaban” como el negro y analfabeta Vicente Guerrero, el “General Cuevitas” Guadalupe Victoria, Pedro Ascensio y algunos guerrilleros de poca monta que ocupaban las abruptas montañas donde aún no se extinguía la antorcha libertaria de la Independencia.
Tanto los criollos, como los gachupínes no cabían en sí del gozo, ya que el taimado Agustín les llenó la cabeza de humo prometiéndoles mil y una canonjías y acompañado de una fuerza de 20,000 hombres, varios cañones y caballería, inició su camino rumbo a Iguala, para “convencer” a Guerrero y su escaso centenar de seguidores de la “Conveniencia de unir sus fuerzas, para bien de la Nación”.
Fueron tantas las mañas que se dio, emisarios, dádivas y regalos, que envío y promesas, cartas y protocolos, que Guerrero, sabiendo las atrocidades que cometió en Michoacán al mando de las fuerzas realistas lo rechazaba. Pero reza el refrán que dádivas quebrantan peñas, así que tarde que temprano a Don Vicente no le quedaba otro remedio que unirse al ex militar realista, en una falsa unión que la historia ha registrado bajo el nombre de “El Abrazo de Acatempan”
Logrado esto, el marrullero Agustín comunicó a Apodaca que el objetivo se había logrado sin disparar un solo tiro, a lo que el estúpido gobernante gachupín respondió que “nada había deseado tanto como el restablecimiento de la paz general, conforme a las ordenes y piadosas instrucciones giradas por el Rey”
“Conciudadanos: que en adelante sea nuestra divisa Libertad, Orden y Progreso: la Libertad como medio, el Orden como base y el Progreso como fin”
EL FILOSÓFO DEL CIENTIFICISMO. .
POR: Edwin Corona y Cepeda..
Dedicado al Lic. . Fernado Ruz Bravo
Por su brillante actuación como Ex
Delegado de Educación en Veracruz.
Esta sentencia, que dio origen al llamado “Método Científico” inaugurado por Gabino Barreda en el proceso educativo mexicano, ha de influir, notablemente, en la creación del “Partido Científico”, que bajo la dirección de José Yves Limantour, intervino en el desarrollo político de los últimos años del régimen dictatorial de Porfirio Díaz, adoptando, para sí, los principios enunciados por el filosofo mexicano.
Nació Gabino Barreda en la Puebla de los Ángeles en el Año del Señor de 1818 y falleció en la Villa de Tacubaya en el Distrito Federal en 1881, en la que fuera casa de Don Lucas Alaman y posteriormente residencia de otro notable filósofo mexicano y distinguido consocio de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, el Dr. Guillermo Chavolla Contreras.
Aún cuando estudió la carrera de Abogado, como Melchor Ocampo, no se recibió en razón de que no admitía conocimientos cuyo sustento no fuera factible de demostrarse científicamente. Por ello derivó sus investigaciones a la química, para posteriormente estudiar medicina y capacitarse en el ejercicio de tan humana profesión.
Viajó a París donde asistió a un ciclo de conferencias dictadas por Augusto Comte, donde este establece las bases de la Filosofía Positiva y en la que Barreda adquiere la convicción de que este método es el único válido para la solución de la problemática del hombre.
A su retorno a México forma parte de la comisión integrada por el gobierno de Benito Juárez cuyo objetivo era el de realizar una reforma educativa radical, cuyos resultado hizo posible la Ley de la Reforma a la Instrucción Pública emitida el 2 de diciembre de de 1867, inspirada en los fundamentos del positivismo comtiano que establecía los principios de educación laica y gratuita y de la que mencionó Barreda que “combatía de manera definitiva las resistencias reaccionarias de la rutina”. Esta Reforma Educativa, de la que, indudablemente el ideólogo principal fue Don Gabino Barreda, quien, también formó parte del plantel académico de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, trajo como consecuencia la fundación de la Escuela Nacional Preparatoria, así como la enseñanza de la educación elemental laica y gratuita.
Como resultado de la doctrina filosófica del cientificismo mexicano inaugurado por Barreda, se suprimieron todos los estudios filosóficos escolásticos, sobre todo a nivel de educación superior y se adoptó el método científico para la enseñanza en todos sus niveles.
Dio Don Gabino el ejemplo, impartiendo las cátedras de Lógica en la Escuela Preparatoria y la de Patología Científica en la Escuela (hoy Facultad) de Medicina.
Publicó varios trabajos entre los que destacan: Opúsculos, Discusiones y Discursos y es particularmente interesante la Carta que escribió a su consocio, General Vicente Riva Palacio, cuando este era Gobernador del Estado de México.
Tras el cierre de las playas de Lázaro Cárdenas por Protección Civil en Michoacán, viene a mi mente lo que nos ha transmitido sobre le calentamiento global en el sentido de que los mares subirán drásticamente su nivel y que efectivamente estamos acabando con el medio ambiente.
RECUERDOS.
POR: Valerio Lázaro.
En mi niñez en Veracruz, (más o menos por 1980) recuerdo que el Filobobos y el san Pedro eran ríos de mucho respeto y digo así porque su caudal de agua era muy grande. Ambos pasan a la altura de Martínez de la Torre y desembocan en la Costa Esmeralda. Yo me críe en medio de estos dos ríos y mi padre me contaba que cuando era joven iban a pescar a estos ríos con machete y lograban una buena pesca. Hoy, ni a cañonazos se pesca algo. En esos terrenos antes no había dueños de las tierras, había mucho venado, conejo y liebre y gran cantidad de vegetación.
Martínez de la Torre empezó a crecer con la llegada del Gral. Manuel Ávila Camacho, pues siendo Presidente realizó muchas obras en ese lugar; claro que para su conveniencia, ya que compró una Hacienda a la que bautizó con el nombre de Soledad, en honor de su esposa y se cuenta que hubo una fuerte lluvia y estos dos ríos crecieron mucho y se desbordaron, provocando que se inundaran San Rafael, Martínez de la Torre, Casitas y la Hacienda del General. En la finca había trabajadores que perecieron con la inundación, lo que deprimió mucho a Don Manuel.
Esa Hacienda fue la que, después, entró en disputa con los Cuatrocientos Pueblos que comandaba César del Ángel y que provocó un enfrentamiento con el Ejército y la Policía Municipal.
COMENTARIO.
Burla.- Ahora hasta entre delincuentes hay rojos y azules.- Antonio Armenta Núñez.
¡QUE TENGAN UN BUEN DÍA!
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