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*Algo para recordar; gracias béisbol
*Jesse Flores en 1942; Procopio Herrera, Felipe Montemayor y Vinicio García
Por Noé Flores Cortés
Siguiendo con la historia de los primeros 60 beisbolistas mexicanos que llegaron a las Grandes Ligas, en la lista aparece como segundo pelotero José Luis “Chile” Gómez Rodríguez, en 1935, seguido de Jesse Flores en 1942 y después el orgullo veracruzano Roberto “Beto” Ávila en 1949.
A decir de la enciclopedia de la Liga Mexicana editada por Pedro Treto Cisneros en el ya lejano 1994, que tuvo como colaboradores a Tomás Morales, Rodolfo González Castillo y Salvador Vázquez, además de Carlos Kreimerman en sistema de procesamiento de datos y Néstor Alba Brito en diseño y producción gráfica, mientras que el formador fue Manuel Resendiz; la impresión se realizó en Revistas Deportivas S.A. de C.V.
José Luis “Chile” Gómez Rodríguez, nació el 23 de marzo de 1909 en Villa Unión, Sinaloa y murió el 2 de diciembre de 1992; tiraba y bateaba a la derecha; jugó tres temporadas en Grandes Ligas, dos con Filadelfia 1935 y 1936 y una con Washington en 1942, con un promedio total de .226, en 200 juegos, 627 veces al bat.
El turno fue para Jesse Flores Sandoval pitcher derecho nacido el 2 de noviembre de 1914, en Guadalajara, Jalisco; murió el 17 de diciembre de 1991; se presentó en Grandes Ligas en 1942 con los Cachorros de Chicago, con quien tuvo mínima actividad con un juego perdido; en 1943 pasó a Filis de Filadelfia, donde jugó cinco temporadas y en 1948 pasó a Indios de Cleveland, con un total de 3.18 de porcentaje de carreras limpias.
LLEGÓ BETO ÁVILA Y LA ARMÓ
El turno fue para Roberto Francisco Ávila González, el popular “Beto” Ávila que nació en el puerto de Veracruz el 2 de abril de 1924, falleció el 26 de octubre del 2004; destacó en el béisbol de Cuba, Venezuela, México y Estados Unidos, como uno de los mejores segunda base.
Jugó para los Indios de Cleveland de 1949 a 1958, fue champion bat y en 1954 jugó la Serie Mundial con Cleveland; en 1959 vistió las franelas de Baltimore, Boston y Milwaukee; su porcentaje fue de .281, en mil 300 juegos, 4,620 veces al bat, con 465 carreras producidas.
En Veracruz fue alcalde y siempre un hombre muy querido.
La carrera de Beto Ávila se inició en 1943 con los Pericos de Puebla en la Liga Mexicana, donde ganó el nombramiento de novato del año, fue campeón bateador en 1947 con .346 de promedio; buscadores de grandes ligas seguían al Pericos para observar a Beto Ávila por quien pagaron en 1949 17 mil 500 dólares para que llegara a los Indios de Cleveland.
Beto Ávila volvió a la Liga Mexicana en 1960 y fue pieza clave en el campeonato conquistado por los Tigres capitalinos dirigidos por Guillermo “Memo” Garibay; durante su juventud el pelotero veracruzano también se destacó por ser buen futbolista, pero se decidió por jugar al béisbol y escribió verdaderas páginas de gloria del béisbol poniendo en alto el nombre de Veracruz, de México y desde luego de los Indios de Cleveland.
A Beto Ávila le siguieron en Grandes Ligas, peloteros de la talla de Procopio Herrera en 1951, Felipe Montemayor en 1953, Vinicio García en 1954 lo mismo que Guillermo Luna y Robert Greenwood, pitcher derecho nacido en Cananea, Sonora el 13 de marzo de 1928.
Seguiremos con el recuento de la historia del beisbol mexicano, el turno será el de otro veracruzano, Rubén Amaro.
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