José Vargas.
Acayucan, Ver.— En medio de la crisis de inseguridad que atraviesa Acayucan en los primeros días de la nueva administración municipal, ha comenzado a circular con fuerza una versión en círculos políticos, sociales y de seguridad que explicaría el retiro de elementos de la Secretaría de Marina del municipio, hecho que hoy cobra relevancia por la escalada de violencia registrada en las últimas horas.
De acuerdo con este trascendido, al arranque del nuevo gobierno local los mandos navales acudieron a reunirse con el alcalde entrante, Raúl David Salomón García, para conocer la forma en que se trabajaría durante su administración en apoyo a las tareas de seguridad pública, tal como se había hecho en gobiernos anteriores. Durante las administraciones de Cuitláhuac Condado Escamilla y Rosalva Rodríguez Rodríguez, conocida como “La Paloma”, el Ayuntamiento brindaba apoyo directo a los elementos de la Marina que colaboraban en labores de seguridad, particularmente en combustible y alimentación.


Tan solo en el rubro de comidas, se estima que el municipio destinaba alrededor de 100 mil pesos mensuales para el pago de cocinera y despensa, con el objetivo de garantizar la alimentación de los elementos navales desplegados en Acayucan. Sin embargo, según relatan fuentes conocedoras del encuentro, la respuesta del nuevo alcalde sorprendió por completo a los mandos federales, al negar cualquier tipo de apoyo bajo el argumento de que, a partir del 1 de enero de 2026, Morena iniciaba en Acayucan una nueva etapa marcada por la austeridad republicana y una supuesta purificación moral del gobierno municipal.
De acuerdo con esta versión, el edil habría considerado que destinar 100 mil pesos mensuales para la alimentación de los marinos representaba un gasto innecesario, un lujo y un dispendio que su administración no estaba dispuesta a cubrir, asegurando además que la inseguridad se combatiría principalmente a través de los programas del Bienestar. Los mandos navales, relatan quienes conocen la historia, no daban crédito a lo que escuchaban; por un momento pensaron que se trataba de una ocurrencia, pero ante la firmeza del alcalde, optaron por agradecer y regresar a los elementos a sus cuarteles, retirando así la presencia directa de la Marina en el municipio.
Las consecuencias, señalan habitantes y comerciantes, comenzaron a sentirse de inmediato. Tan solo este sábado se registraron tres hechos violentos de alto impacto: un asalto en una financiera, un robo con violencia en una sucursal bancaria Bancomer y un ataque a balazos contra elementos de la UECS a la altura del hotel Las Hojitas, sin contar los cuatro ejecutados al arranque de la semana, cuyos cuerpos fueron localizados en una chatarrera. Una jornada que evidenció que los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública no se daban abasto para atender tantos eventos simultáneos.
En ese contexto, el mismo sábado el alcalde Raúl David Salomón García optó por trasladarse a Boca del Río para asistir a un evento partidista de Morena, dejando a Acayucan sumido en una crisis de inseguridad que se desarrollaba ante la mirada atónita de la población. Desde fuera del municipio, el edil habría expresado reclamos y molestia por los hechos violentos, mientras en las calles crecía la percepción de abandono y falta de control.
Es cierto que Acayucan arrastra una grave debilidad estructural en materia de seguridad. Ni Cuitláhuac Condado Escamilla ni Rosalva Rodríguez Rodríguez lograron consolidar una policía municipal funcional, y a la fecha el municipio sigue sin contar con este cuerpo básico de seguridad. Desde administraciones anteriores, incluso desde el periodo de Marcos Martínez Amador, distintos sectores han señalado que los alcaldes parecieron conformarse con mantener una seguridad débil, dejando toda la responsabilidad al Estado y evitando asumir el costo político de enfrentar a los grupos criminales.
Hoy, sin embargo, la población observa que el nuevo gobierno municipal no solo hereda un problema grave, sino que lo enfrenta con decisiones ideológicas, ocurrencias administrativas y una austeridad mal entendida que, de acuerdo con esta versión, ya comenzó a cobrarse factura. Acayucan vive uno de los arranques de administración más violentos de su historia reciente, mientras crece la percepción ciudadana de que la falta de coordinación, el retiro de fuerzas federales y la improvisación en seguridad están dejando al municipio a merced de la delincuencia.



