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“Metamorfosis energética”

Ing. Alejandro Baizabal

Existe un comportamiento muy interesante, pues la pandemia está acelerando la transición energética a nivel mundial. Varios escenarios indican que la demanda de petróleo no volverá a las cifras que se tenían hasta antes del virus. ¿Será acaso el punto de inflexión hacia las energías limpias? Aquí les platico.

Si bien tenemos recursos fósiles para varios años más, el mundo comienza a nutrirse de otras fuentes, menos sucias y más eficientes. Tan solo en México se tienen reservas probadas (1P) de petróleo para los próximos 10 años, al ritmo de producción actual.

La Agencia Internacional de Energía muestra en sus escenarios de demanda energética mundial 2040, que los recursos fósiles seguirán prevaleciendo, aunque con una disminución constante. El gas natural tendrá un papel crucial rumbo a la mitigación de emisiones y las renovables un crecimiento acelerado.

Existen petroleras que están apostando por la diversificación en su modelo de negocios. Ahí tenemos a la británica BP quien trae un ambicioso proyecto de producir menos petróleo e invertir 10 veces más en energías limpias para los próximos años. Con una meta bien definida, alineada con la política de descarbonización, ampliando las opciones de energía y, en consecuencia, la mitigación de CO2.

El gobierno mexicano presentó hace unos días el paquete económico para el 2021, el cual lleva notoria preferencia en los proyectos insignia del presidente. Uno de los puntos focales es el sector energético, pues buscan confirmar que la estrategia va por “buen rumbo”. Tan solo Petróleos Mexicanos prevé un aumento del 4% en sus recursos.

Recordar que la economía del país se ha ido despetrolizando con el paso del tiempo. Actualmente representa el 17% de los ingresos totales del gobierno. En 2008 representaba el 44%. Tendremos un 2020 con aportación petrolera del 3.5% del PIB, el menor nivel desde 1999. Todo debido a las turbulencias del mercado y la mala administración.

El Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, ha sido claro, “…el incremento de producción más importante del próximo año vendrá de los privados y no de Pemex”. Se pronostica que aportarán 60 mil barriles diarios, y con ello ayudar a alcanzar la meta de producción de 1.857 millones de barriles diarios.

Más que enfocarse en que si la producción cae o se incrementa, debería importar más si lo que se produce es rentable para satisfacer las necesidades de la nación. De manera responsable en lo económico, social y ambiental.

Es por ello la importancia de compartir el riesgo, en sinergia con empresas que quieran invertir. Que vengan a apostar. Que vengan a transferir conocimiento y tecnología. Adoptando las mejores prácticas internacionales. Que se traduzca en oportunidad laboral nacional. Estoy seguro que con todo ello podríamos lograr gran parte de lo que se requiere para incrementar la seguridad energética, pues es lo que importa. Retrasar la transición energética le podría costar caro a la nación. alexbaiz.ab@gmail.com

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