CRÓNICAS, RELATOS Y LEYENDAS DE ATOYAC, VER.
Serie: UN DÍA COMO HOY.
2 de febrero de 2026.
Día 33 de 365. La memoria continúa…
2 de febrero de 1889.
NATALICIO DEL GRAL. CÁNDIDO AGUILAR VARGAS.
Hay fechas que no hacen ruido al pasar, pero que con los años se convierten en columna vertebral de la historia.
El 2 de febrero de 1889, mientras el calendario avanzaba sin saberlo, nacía un hombre cuyo destino quedaría ligado para siempre al devenir revolucionario de Veracruz y, de manera profunda y definitiva, al origen del municipio de Atoyac.
En la comunidad de Palma y Montero, en la sierra del Gallegos, Cantón y municipio de Córdoba, Veracruz, vino al mundo el niño Cándido Aguilar Vargas, hijo de don Eustaquio Aguilar y doña Melita Vargas, nadie imaginaba entonces que aquel infante, de mirada inquieta y silenciosa, crecería entre ideas rebeldes, montañas insurrectas y decisiones que marcarían época.
Preocupados por su educación, sus padres lo enviaron a Orizaba, a un internado, donde foto su carácter y cursó la primaria hasta el quinto grado, pero la vida, severa maestra, le presentó temprano la pérdida: al morir su padre, Cándido dejó los estudios y regresó al rancho para ayudar a su madre, ahí, entre cuentas, trabajo duro y responsabilidad temprana, comenzó a forjarse su carácter.
En 1904, con apenas 15 años, su tío Miguel Aguilar lo llevó al Rancho San Ricardo, en la sierra de Atoyac, fue ahí donde el joven demostró su talento natural para los números y su don de gente, en poco tiempo convirtió aquel rancho en una unidad próspera, ganándose no solo el respeto, sino el cariño de los trabajadores, ya entonces se perfilaba el líder.
El despertar ideológico llegó en 1907, cuando cayó en sus manos el periódico Regeneración, de los hermanos Flores Magón, aquellas letras encendieron la chispa, se integró al Centro Antirreeleccionista Ignacio de la Llave, en Orizaba, donde entabló amistad con figuras que después serían pilares de la Revolución: Rafael Tapia, Heriberto Jara, Gabriel Gavira, Camerino Z. Mendoza, entre otros.
Cándido Aguilar fue uno de los 120 delegados que, entre el 15 y el 17 de abril de 1910, se reunieron en el Tívoli del Eliseo, en la Ciudad de México, sede de la histórica Convención Antirreeleccionista, ahí se tomó la decisión que cambiaría el rumbo del país: Francisco I. Madero sería el contendiente de Porfirio Díaz en las elecciones presidenciales.
Tras aquella reunión, junto a su tío Silvestre Aguilar, estrechó lazos con Gustavo A. Madero, quien los invitó a sumarse al movimiento armado, en julio de 1910, estando en la Ciudad de México, al conocer el fracaso del levantamiento en Iguala, convencieron a Enrique Bordes Mangel de iniciar la rebelión en San Ricardo, el 12 de julio, partieron en ferrocarril rumbo a la estación de Atoyac.
El 14 de julio, Cándido Aguilar firmó el Plan de San Ricardo, redactado por Bordes Mangel, y comenzaron las primeras acciones revolucionarias contra el régimen porfirista, aunque el movimiento fracasó, la llama no se extinguió, entonces envió a Severino Herrera Moreno a entrevistarse con Madero en la penitenciaria de San Luis Potosí.
A su regreso, llegó la instrucción: Bordes Mangel debía presentarse con Madero y Aguilar trasladarse a San Pedro de las Colonias para esperar el llamado del 20 de noviembre.
Antes de esa fecha, regresó a Veracruz y logró reunir más de mil hombres, combatiendo en diversas regiones del estado, tras la toma de Córdoba, San Juan de la Punta y Coscomatepec, el 15 de mayo de 1911 recibió el grado de General Brigadier, el 16 de enero de 1914, ascendió a General de Brigada.
Ese mismo año fue designado Gobernador de Veracruz, desde esa responsabilidad histórica, y con visión de futuro, el 12 de enero de 1916, con el aval del Congreso del Estado, creó el municipio de Atoyac, sembrando institucionalmente lo que hoy es identidad, territorio y memoria viva.
El 16 de marzo de 1916, recibió el grado de General de División, más tarde fue nombrado Secretario de Relaciones Exteriores en el gabinete de Venustiano Carranza y Diputado al Congreso Constituyente de Querétaro, donde el 5 de febrero de 1917 participó en la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
El 22 de agosto de 1917, unió su vida a la de Virginia Carranza, y con ello cerró el círculo político y familiar de una época convulsa, pero fundacional.
El 20 de marzo de 1960, el General Cándido Aguilar Vargas falleció en la Ciudad de México.
Se fue el hombre, quedó la historia.
Escribir sobre su vida y obra no es tarea sencilla, existen libros, archivos y testimonios que dan cuenta de su trascendencia, hoy, gracias a la tecnología, los datos están al alcance de un clic; pero hace dos décadas, cuando iniciamos este andar por la historia de Atoyac, investigar significaba caminar bibliotecas, escarbar archivos y escuchar la voz de la memoria oral.
Por eso, recordarlo un día como hoy, no es solo un ejercicio de nostalgia: es un acto de justicia histórica.
Porque Atoyac no se entiende sin Cándido Aguilar.
Recopilador: Nazario Guadalupe Cebada Morales.
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