REFLEXIÓN  MATUTINA.

 31 de  marzo del 2019

  La reciente publicación en la página de Los Amigos de la Casad del Mar, en la que me encuentro acompañando al  Comandante de Bomberos de la Ciudad de México  Alejandro Aguilar,  trajo a mi memoria la siguiente anécdota misma que he titulado como

NECIA  Y  TOZUDA.

POR: Edwin Corona y Cepeda,+.

     Siendo Presidente Municipal de Veracruz el Ing. Francisco Juan Ávila Camberos surgió en la mente del entonces Primer Inspector (Comandante) Víctor Manuel Martínez Escamilla el llevar acabo la 3ª. Reunión Nacional de Jefes d Bomberos en el puerto jarocho.    La idea fue aceptada y aplaudida y pronto me vi involucrado en la organización de la misma.

     Pronto  se llevó a cabo la inauguración, teniendo como sede el Cuartel de Bomberos de esa municipalidad, donde se impartieron clases y conferencias relativas al combate al fuego, manejo de motobombas y extintores, primeros auxilios y diversas materias de interés para los traga humo.

     Sin embargo note que al tercer día, los ánimos habían decaído y el calor y el aburrimiento empezaban a causar sus efectos entre los concurrentes, por lo, que me surgió la idea y así lo comenté con Martínez Escamilla de llevarlos a una práctica en mar donde se daría la enseñanza sobre el manejo del equipo básico, remolque de nadador inerte, natación de salvamento, remolques y algunas otras actividades relacionadas con el mar como animales marinos peligrosos, atención de quemaduras, pero, sobre todo tomando en cuenta que esto serviría de distracción y enseñanza a tan esforzados héroes anónimos.

     Y así, en la mañana siguiente y con la colaboración y apoyo de  mis amigos lancheros Enrique Chapina “El Manjua” “El Flaco Lalo”, “El Lechero” y “Pancho”, arrancamos con más de una treintena de bomberos en traje de baño con rumbo a la Isla Verde.

     A escasa media hora de haber llegado observé que una lancha de color gris acero, integrada por varios marinos fuertemente armados se acercaba a la lancha del Manjua y este señalándome con su mano le indico al teniente al mando que quien estaba al frente de este operativo era yo.

      La embarcación gris con el personal armado se acercó a la orilla de la playa donde estábamos realizando las maniobras de remolque de nadador inerte y el teniente al mando me intimidó para que, junto con el personal  me retirará de inmediato pues tenía orden de la superioridad de desalojarnos. A ello le replique que no lo, haría, ya que en primer lugar su conducta era una violación clara y contundente del, artículo 11 constitucional y que en segundo lugar los elementos actuantes  pertenecían a diversos Cuerpos de Bomberos  de la República Mexicana  que darían cuenta de su grosera actitud ante las autoridades correspondientes.

     Seguramente asustado ante este último argumento, el teniente se reportó a su base explicando la situación y yo escuche que del otro lado le preguntaban quien dirigía este, operativo, a lo que yo, sin ambage alguno di mi nombre.

     De nuevo la voz del otro lado del aparato contesto:¿Edwin Corona? Déjalo y, retírate, pues este tipo es necio y tozudo

     Ante tal halago le arrebaté el radio portátil al teniente y apretando el botón de emisión exclame. NECIA Y TOZUDA::: SU TIZNADA MADRE, y sin más le devolví el radio al  teniente y continúe con la práctica mientras la barcaza se retiraba.

     Como pueden suponer mis dilectos lectores, la práctica se llevó, a cabo sin mayores pormenores y al caer el sol crepuscular enfilamos rumbo al embarcadero de Veracruz, donde … aquí se rompió una taza y cada quien para su casa.

     Ya un tanto cansado por lo sucedido y el ajetreado día, llegue a mi casa, donde apenas entrada la noche me acomodé en mi Terraza Oceánica con vista al mar, con la firme intención de echarme un”torito” de cacahuate y disfrutar de tan esplendida vista.

     Pero apenas me había repantingado en un sillón, cuando la campana de acceso a la casa, que por cierto rescaté de un barco que se supone pertenecía a Henry Morgan tras el saqueo de Villahermosa, repiqueteo con fuerza

     Acudí al llamado y al abrir la puerta me encontré que los visitantes eran ni más ni menos que mi Comandante Martínez Escamilla y el Alcalde de Veracruz Francisco Juan Ávila Camberos, a quienes de inmediato  convide ‘a pasar para que me indicaran el motivo, de tan especial visita.

     Ya acomodados y “torito” en mano, Martínez Escamilla tomo la palabra y me dijo: Comandante ¿Qué hiciste hoy que el señor alcalde está muy enojado?

     Aaachís, no sé a qué te refieres Víctor, contesté muy sorprendido.

     Pues resulta que el Comandante de la Zona Naval le hablo al señor alcalde para reportarle que le mentaste la madre.

     Y cuando les di cuenta del sucedido ambos no pararon de reír y se despidieron alegremente.

     Y colorín … colorado, que este cuento se ha acabado.