El Greñas gritaba ¡auxilio, socorro, sáquenme de aquí!
Dentro de la alcantarilla, el Greñas ladraba: ¡auxilio, socorro, sáquenme de aquí!, mientras se escuchaban los pasos de los rescatistas sobre el traga tormentas, luego, el sonido de herramientas contra el metal.
El Greñas (entre jadeos y ladridos suaves) parecía preguntar: ¿Están ahí?,¿Alguien me oye? ¡woof, woof! He estado aquí tanto tiempo… las aguas pasaron cerca hace rato y pensé que no saldría nunca más.
Memo, el director de Protección Civil, hablando hacia abajo con un grito: le decía ¡Hola, pequeño! Sí te escuchamos. Nos llamamos Memo, Beto y equipo. Estamos aquí para llevarte a salvo, ¿Va? No te preocupes, no te vamos a hacer daño”.





Greñas, moviéndose con cautela hacia la voz preguntaba: ¿De verdad?, me asusta tanto este drenaje oscuro…, me metí por la tapa que estaba entreabierta porque vi una bolita brillante, pero luego se cerró de golpe y ya no pude salir. ¡Au, au! Mis patitas no alcanzan para trepar.
Beto, el comandante de Bomberos, mientras prepara el equipo decía: “Lo entendemos, amigo. Sabemos que estás asustado, pero en un momento ya estarás fuera.
Tenemos unas herramientas para abrir el camino —solo esperar un poquito más, ¡Aguanta!”
El Greñas ladraba con más fuerza, animado: ¡Sí, sí! Espero…, ¡pero hazlo rápido, por favor! Hace mucho frío aquí abajo.
Memo, sonreía mientras hablan con el equipo: “Ya casi está abierto. Beto está a punto de abrir la tapa… ¡Prepárate para ver la luz!”.
(Se escucha un fuerte crujido de metal, luego un rayo de luz invade la alcantarilla. Beto se agacha para alcanzar al perro.
Con voz calmada le dice: “Ven aquí, chiquito. Aquí estoy yo. Extiende la pata, vamos… así, muy bien. Eres un valiente”.
El Greñas, al sentir las manos de Beto, lame su brazo: ¡Gracias, gracias!, ¡esta luz es tan bonita! ¿Y mi mamá viene a buscarme?
Memo al tomar al perro y envolverlo en una manta le dice: “Claro que sí pequeño. Ya está camino. Mientras tanto, vamos a darte un poco de agua y algo de comer, seguro que tienes hambre, ¿no?”.
El perro mordisquea suavemente la manta, relajándose: ¡Sí, mucho! Y después… ¿podemos jugar con la bolita brillante? Prometo no meterme en lugares raros más.
Beto riendo mientras caminan hacia la camioneta dice: “Eso esperamos, amigo. Pero si alguna vez te vuelves a meter en problemas, ya sabes, nosotros estaremos ahí para ayudarte”.
Finalmente, el Greñas agradeció a los vecinos que llamaron al 911 y por la rápida respuesta del alcalde Toño May.



