Orizaba, Ver.- Elementos del Instituto de la Policía Auxiliar y Protección Patrimonial para el Estado de Veracruz (IPAX), con base en la comandancia de Orizaba, advirtieron que podrían salir a las calles a manifestarse y tomar las instalaciones como medida de presión ante una ola de presuntas irregularidades, abusos de autoridad y hostigamiento laboral, que atribuyen al comandante Edgar Gerardo Tetla y parte de su estructura de mando.
Los policías auxiliares, quienes pidieron mantener el anonimato por temor a represalias, señalaron que los jefes de servicio identificados como J.S. Tzanahua y J.S. Diego ejercen un trato intimidatorio, particularmente hacia las mujeres.
Las acusaciones revelaron un patrón de hostigamiento dirigido sobre todo al personal femenino, a quienes, aseguran, se les exige la realización de cursos y turnos “extras” bajo amenaza de ser reubicadas, cambiadas de servicio o enviadas a otra adscripción, aun cuando existen anomalías en la asignación de turnos y pagos por tiempo adicional.
“Hacen y deshacen a su antojo, se sienten intocables y dicen tener poder por ser “hijastros” del comandante”.
De acuerdo con su versión, ambos mandos presumen ser “hijastros del comandante” y se ostentan como segundo al mando, lo que, aseguran, les da margen para imponer sanciones discrecionales.
Una de las denuncias más sensibles relatadas por los elementos, refiere a la actuación del instructor Jorge que humilló a una compañera de reciente ingreso durante prácticas de medidas de armamento.
“Apenas estaba aprendiendo, la presionaron, la hicieron llorar y la ridiculizaron frente al grupo”, relataron.
A pesar de que el caso fue reportado a la comandancia, los inconformes sostienen que hay pleno conocimiento del comandante Tetla, pero no se han aplicado medidas correctivas ni sanciones internas.
Los agentes describieron un ambiente laboral donde cuestionar las órdenes está prohibido.
“Nos dicen, si quieren seguir trabajando, aguántense; si no, las puertas están abiertas… que busquemos por otro lado”, expusieron, denunciando un discurso institucional que normaliza la injusticia y minimiza el abuso.
En su advertencia, los inconformes no descartaron que el conflicto pueda tener un trasfondo político; sin embargo, también hicieron acusaciones delicadas; sostienen que en su comandancia existen tensiones internas relacionadas con preferencias partidistas, y aseguran que el subcomandante manifiesta rechazo a elementos vinculados o simpatizantes de Morena.
“No sabemos si es estrategia política, pero el comandante no quiere a los de Morena, y eso él lo hace público”, señalaron.
Ante este panorama, un grupo de elementos activos ya analiza iniciar un paro laboral que no solo se limite a Orizaba, sino que se replique en Xalapa, tomando igualmente instalaciones operativas del IPAX.
Los policías auxiliares aseguraron que no piden privilegios, sino lo básico, como es el respeto a sus derechos laborales; fin al trato hostil hacia las mujeres; rotación justa de servicios y turnos, y que el comisionado del IPAX los escuche directamente.
Advirtieron que, de no ser atendidos, podrían hacer públicas más anomalías “que se han registrado por meses”, con énfasis en la actitud del segundo comandante, quien –según los denunciantes– presume ser la mano derecha del comandante Edgar Gerardo Tetla, acumulando poder sin contrapesos internos.



