Ing. Alejandro Baizabal

El sector energético ha jugado un papel relevante a lo largo de la historia. No es para menos, pues el desarrollo humano, la calidad de vida y el crecimiento económico van alineados con el consumo de energía. Algunas acciones del país navegan en la incertidumbre, aún con vicios del pasado, y bajo la sombra de la corrupción. Pero… ¿Por qué México es un mercado tan atractivo? ¿Hemos aprovechado los recursos o se han aprovechado de ellos? ¿Nacionalistas o globalistas? ¡Analicemos!

Entrando en contexto, citaré algunas cifras como diagnóstico actual del país. El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, muestra que el 78% de la demanda nacional de gasolinas se cubre con importaciones, debido a diversos factores, entre ellos, que nuestro sistema de refinación ha operado al 41%, al menos en 2018. Además, la producción de gas natural se redujo 24% de 2010 a 2018. Finalmente, en 2018 se generó el 22.5% de la energía a partir de fuentes limpias, y se espera alcanzar el 35% en 2024 por transición energética y metas ambientales.

Se preguntarán, ¿qué importancia tiene el gas natural? En los últimos años se volvió un protagonista mundial. El combustible fósil “menos sucio” y más económico. En México, el 54% de la electricidad se genera a partir del gas natural, debido a la conversión de plantas con uso de combustóleo a gas. Para lograr eficiencia energética y cumplir con las políticas ambientales de reducir las emisiones de CO2.

Los detalles comienzan aquí. El 90% del gas natural que consumimos proviene de EU. Existen países que dependen en mayor porcentaje, como lo son: Francia, Japón, España y Alemania. Pero con la diferencia que ninguno de ellos importa más del 52% de un solo país. Esto nos vuelve sumamente vulnerables, y es que un cierre en la “llave energética” del vecino del norte, paralizaría nuestro país. Si una ventaja tenemos, es situarnos en la región con los precios más bajos de gas natural en el mundo.

Ahora, ¿qué está sucediendo? La producción de petróleo y gas en México ha caído drásticamente. Para darnos una idea, en Estados Unidos se han perforado más de 4 millones de pozos petroleros, priorizando últimamente los recursos no convencionales (con el método de fracking), mientras que en nuestro país solo 32,000, es decir, menos del 1%.

Hay un dato importante, según la Comisión Nacional de Hidrocarburos, las reservas probadas de hidrocarburos durarían 9 años al ritmo de explotación actual. Países como Venezuela, Canadá, Kuwait e Iraq aún les quedan más de 90 años. Aquí viene un análisis de interés, detrás de México están Dinamarca y Reino Unido, ¿qué pasa con ellos?, ambos han decidido no realizar más exploración ni extracción, agotarán sus reservas y usarán energías limpias.

Entonces, ¿podemos o no solos? La tecnología y mejores prácticas sugieren continuar las rondas de licitación, y asociaciones con privados. Todo esto para elevar la producción de hidrocarburos y disminuir la dependencia. Además, es urgente invertir en líneas de transporte y almacenamiento, pues la nación sufre un déficit estructural que nos podría llevar al colapso.

Las áreas de oportunidad y mejora son enormes. Quien no entienda de energía, difícilmente tendrá la visión de potenciar el sector, más aún, teniendo un cargo relevante. Esto porque en las metrópolis han hecho un trabajo crucial, pero no suficiente. Las pequeñas trincheras, estatales y municipales deberán tomar la iniciativa para cumplir con las metas energéticas y ambientales. Tenemos que administrar el presente y construir el futuro.